El concepto de “Desarrollo Sostenible” se formalizó en el llamado “Informe Brundtland”, en 1987. Pero el desarrollo sostenible se llevaba a cabo mucho antes y en diferentes localizaciones. Un ejemplo lo tenemos en el macizo montañoso que los árabes llamaban Sulayr, o montaña del sol.
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Las Madres del Rau: El agua que nacía en la Vega

Lo primero, gracias pro seguir ahi, y lo siento por tanto tiempo 😉

Cuando pensamos en el agua de Granada, casi siempre miramos hacia Sierra Nevada, sus ríos y sus barrancos. Y no es para menos. Pero a veces nos olvidamos de que también tenemos agua bajo nuestros pies. Mucha de ella escondida entre las arenas y gravas de nuestra Vega, siguiendo su camino sin que apenas nos demos cuenta. Y lo más curioso es que, en algunos lugares, esa agua salía a la superficie de forma natural.

Uno de esos lugares son las Madres del Rau, también conocidas como Madres del Rao, unos antiguos nacimientos de agua situados en la Vega del Genil, en el entorno de Santa Fe y Chauchina. Su nombre ya resulta curioso. En la Vega se conocían como madres algunas de las surgencias naturales donde el agua subterránea encontraba salida. No hacía falta subir a la montaña para encontrar un nacimiento. La propia Vega también tenía los suyos.

Un río bajo nuestros pies
Para entender estos nacimientos tenemos que hablar del acuífero de la Vega de Granada. Aunque no lo veamos, bajo buena parte de nuestros campos existe un enorme sistema de sedimentos que almacena y permite circular el agua. Las lluvias, la infiltración desde los ríos y parte del agua utilizada en los regadíos contribuyen a alimentarlo. Esa agua se mueve lentamente por el subsuelo. Cuando el nivel freático alcanza la superficie del terreno, puede aparecer un manantial.

Y así funcionaban las Madres del Rau.


Estos nacimientos tenían, además, una utilidad muy importante para los agricultores. Sus aguas alimentaban el histórico caz de Jotallar, parte de la red de riegos de la margen derecha del Genil.

Porque la Vega no se entiende sin sus acequias, pero tampoco sin los nacimientos que ayudaban a mantenerlas.
Mucho más que agua para regar
A mí siempre me ha parecido que uno de los grandes errores que cometemos con nuestros pequeños cursos de agua es verlos únicamente como canales por los que circula un recurso. El agua también es vida.

Un nacimiento puede parecer poca cosa. Un hilo de agua, algo de vegetación y un pequeño terreno encharcado. Pero basta con que esa humedad se mantenga para que cambie por completo lo que puede vivir allí.

Juncos, carrizos y eneas encuentran en los suelos húmedos las condiciones que necesitan para crecer. Los sauces y otras plantas de ribera pueden aprovechar la cercanía del agua subterránea. Entre la vegetación se refugian insectos, y en las aguas tranquilas pueden desarrollarse larvas de libélulas y otros pequeños invertebrados acuáticos.

También los anfibios dependen de estos pequeños espacios para completar su ciclo de vida. Y las aves encuentran en ellos lugares donde beber, alimentarse o refugiarse.

No quiere decir que todas estas especies vivan actualmente en las Madres del Rau. Para saberlo habría que estudiar lo que queda de sus hábitats. Pero sí nos ayuda a entender el valor ecológico que pueden tener estos pequeños nacimientos, especialmente en una Vega cada vez más transformada. A veces, una simple charca ofrece algo que kilómetros de campos cultivados no pueden proporcionar.

¿Qué ocurrió con las Madres del Rau?
Aquí llega la parte menos bonita. El Instituto Geológico y Minero de España documentó hace años el descenso del caudal de distintos manantiales del acuífero de la Vega. Entre ellos se encontraban las Madres del Rau, que llegaron a agotarse durante el periodo estudiado. El informe apuntaba a una posible relación con el aumento de las extracciones de agua subterránea durante una etapa de aguas bajas.

Y es que un acuífero no es una reserva inagotable. Si el nivel del agua desciende por debajo de la cota de un manantial, este deja de brotar, aunque siga habiendo agua a mayor profundidad. Lo que antes salía solo puede acabar necesitando una bomba. No sabemos, con la documentación disponible, cuánto agua puede seguir brotando hoy en estos antiguos nacimientos. Pero su historia nos recuerda algo que muchas veces olvidamos: los cambios en el agua subterránea también tienen consecuencias en la superficie. Cuando desaparece un nacimiento, puede perderse también toda esa pequeña comunidad de seres vivos que dependía de su humedad.

Al menos cuando mi padre, mi hermano, mi perrita Zooey y mi (ya fallecida) perrita Tera y yo las visitamos en 2014, aún había surgencias y arroyelos en la zona. Pequeá esperanza, al menos en los años lluviosos.
La Vega que no deberíamos olvidar
La Vega de Granada es mucho más que una extensión de tierra fértil. Es el resultado de siglos de relación entre los ríos, el agua subterránea, los agricultores y los seres vivos que han encontrado aquí su hogar. A veces nos preocupamos por los grandes ríos y los humedales más conocidos, mientras pequeños nacimientos como las Madres del Rau pasan completamente desapercibidos. Y puede que ahí esté parte del problema. Es difícil cuidar lo que ni siquiera sabemos que existe. Me gustaría volver a poner estos lugares en el mapa, conocer qué queda de ellos y, sobre todo, saber si todavía conservan algo de aquella vida ligada al agua. Porque Granada también es agua cuando no la vemos.

PD. Intentaré seguir trayendo historias, gracias por la paciencia. Si llegaste al final, te dejo un pequeño video de la surgencia. Ciao!
Recuperando el río para sus habitantes
Dentro del plan de Restauración fluvial del río Genil en los términos municipales de Granada, Cenes de la Vega y Pinos Genil, ya casi están listas algunas de las medidas para reducir la fragmentación de los hábitat piscícolas. En la Presa Real, de donde se capta la Acequia Gorda, ya han colocado una construcción de escala de peces tipo artesa y rampas de peces de piedra-escollera.




El plan se aprobó en 2023 y también incluye la eliminación de especies exóticas invasoras vegetales del cauce, la plantación de especies ribereñas autóctonas, así como el reacondicionamiento y conexión de senderos, colocación de pasarelas y elementos de protección, como barandillas o talanqueras.
Es un gran paso paraejorar la biodiversidad de nuestros ríos!




Los ríos crecen
Después de un año hidrológico triste y duro, parece que remontamos. A último día de Marzo de 2024 parece que al menos un respiro tenemos, esperemos que siga así. Estás lluvias han dado vida y humedad a nuestros campos, y son un buen ejemplo de cómo se hace un río. Hace unos días pasé toda la semana de lluvias en el Puerto de Jubiley, Órgiva, y pude comprobar cómo el río más grande de la costa granadina, el río Guadalfeo, nace pequeño en las Alpujarras, pero era pequeño por el pobre caudal. Luego pude ver cómo un río crece, y no hablo sólo de caudal. Y es que estamos próximos a la cabecera, donde los ríos comienza a collectar aguas de sus valles y, aunque crezan como esta semana, siguen pequeños, encajonados. Para el Guadalfeo, será un poco más abajo, por Órgiva y Los Tablones, donde se junte con el Poqueira, el río Seco y el Barranco Hondo, comenzando a dar forma al río que es hasta su desembocadura en Salobreña. De poco en poco suma y crece el río. Su humilde caudal, incluso crecido, alberga vida y alma, hoy por hoy, rica gracias a unas buenas lluvias🤗.









Las últimas gotas de 2023
Desde Granada es Agua, queremos desearos un felicísimo 2024. Pese a la falta de agua de este año, esperamos que el siguiente alivie la situación. Sirva de ejemplo de resistencia este pequeño chorrero en las fuentes del arroyo de Tajo Pelón, en #capileira #sierranevada, en su camino hacia el río #Poqueira or #Mulhacén. Ojalá traiga buenas nuevas! #buscandohumedales #arroyo #gota #rio #alpujarra
Canalización sostenible de altura, por Sergio Martín
Muy buenas!
Hoy me he topado con esta interesante reflexión de un buen amigo, un gran profesional y una mejor persona, Sergio Martín (@). No quería dejar pasar la oportunidad de compartirlo con vosotros y aquí os dejo el reposteo desde iAgua para que le echéis un vistazo. No os dejará indiferentes!
Canalización sostenible de altura
Sierra Nevada ha sido una de las montañas más antropizadas, desde la media montaña hasta las altas cumbres. Famosos son los neveros, que llenaros la sierra de senderos siempre acompañados de sus mulas. Los románticos y naturalistas que veían esta sierra como fuente de inspiración y tesoro botánico. Pero fueron otros, los llamados acequieros, los que de verdad aprovecharon uno de los recursos más valiosos de esta montaña, el agua. Y lo hicieron a través de canalizaciones que recorren Sierra Nevada y transportaban este bien tan preciado hasta donde era requerido.
A partir de los dos mil metros, existe una gran cantidad de agua acumulada en forma de nieve durante varios meses al año, así que Sierra Nevada es como un gran embalse. Estos acequieros aprovecharon de la mejor manera ese agua, y “tejieron” una red de acequias. Pero no unas cualquiera, sino las llamadas acequias de careo, que permiten la infiltración del agua en la montaña a través de “calaeros” o simas, para que posteriormente nutra a un manantial. Algunos de ellos se pueden encontrar a más de mil metros de desnivel, y pueden ser utilizados para regar los cultivos o volver a canalizar el agua surgente en una acequia de riego.
Si indagamos un poco más en estas infraestructuras, nos daremos cuenta de que estos acequieros, de los que no se sabe muy bien el origen, si fue romano o hispanomusulmán, tenían un gran conocimiento de Sierra Nevada y su geomorfología. De esta manera, sabían qué materiales utilizar para su construcción, que lugares eran más permeables y por donde debían de canalizar este agua. Con todos estos conocimientos convirtieron Sierra Nevada en un embalse, de la forma más sostenible posible.
Estos canalizadores, utilizaban materiales del propio terreno. Las altas cumbres están formadas por materiales silíceos, como pizarras, esquistos o filitas. Estas “lajas” eran utilizadas para la construcción de la acequias, y utilizando diferentes técnicas, los acequieros hacían la base de una manera distinta, según la velocidad y la impermeabilización que se buscara en cada tramo. Estos mismos materiales se han utilizado posteriormente para la construcción de cortijos en toda Sierra Nevada, y también constituían la “launa”, que se utilizaba para impermeabilizar los techos en las construcciones alpujarreñas. Junto a las acequias se encuentran además los caminos de los acequieros, que discurren paralelamente a ellas. Existe el hecho de que se construían en una ladera, ya que su misión era recoger el agua del deshielo. Esto conlleva un mantenimiento y unas medidas de corrección del impacto producido por la construcción, ya que el riesgo de erosión o desprendimiento era muy alto. Muros de contención y la revegetación del talud eran algunas de las medidas que utilizaban.
Sorprendente es que, después de todas estas alteraciones, al cabo del tiempo la estructura quede totalmente integrada en el paisaje, es más, llegue a formar parte de él, otro gran punto a favor de su sostenibilidad. En la fotografía que acompaña al artículo, que muestra la Acequia de los Hechos (Nigüelas), podéis ver perfectamente de lo que hablo. Aunque va mucho más allá de la mera integración paisajística.
La acequia de careo forma un verdadero ecosistema a su paso, que en algunas ocasiones puede albergar una gran biodiversidad y muy valiosa, ya que se pueden encontrar endemismos botánicos o de entomofauna que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.
Las constantes filtraciones de estas acequias forman “borreguiles”, llamados así por su uso ganadero, que tinta el paisaje de verde, haciendo un fuerte contraste con el paisaje de piornal. Por lo tanto, la mayoría de la vegetación que encontraremos alrededor de las canalizaciones serán herbáceas, algunas con nombres tan curiosos comoAconitum burnatii (Revientavacas) o Rosa canina (Tapaculos). Especies tóxicas como la Digitalis purpurea (Dedalera) o algunas plantas endémicas de Sierra Nevada como laGentiana verna ssp. sierrae o Plantago nivalis (Estrella de las Nieves) una planta muy característica, utilizada como símbolo de Sierra Nevada y del sendero de gran recorrido Sulayr (GR-240). También podemos encontrar plantas de porte leñoso como castaños, encinas, robles melojos, majuelos…
La fauna asociada a estas construcciones también es característica. Podemos encontrar aves, como Prunella collaris (Acentor alpino) ave característica de estas altitudes, y diversas mariposas, como Melanargia lachesis, Satyrus actaea (Sátiro negro), o Parnassius apollo nevadensis (Mariposa Apolo), otra joya de Sierra Nevada que solo se puede encontrar en este macizo. Un insecto endémico y muy curioso que se puede ver por los alrededores de las acequias es la chicharra de montaña (Baetica ustulata), que nos permite ver las adaptaciones de estos insectos a la alta montaña, como su color oscuro, cuerpo robusto y alas atrofiadas. También es fácil ver al ganado alrededor de las acequias, como la Vaca pajuna, haciendo uso del pasto que se genera al paso de la acequia.
Queda demostrado que las acequias de careo son construcciones que respetan el modelo de desarrollo sostenible y que lo llevan más allá.
La faceta social y económica de las acequias tuvo su apogeo en los años 60. Existían cuadrillas, a veces intervenía todo el pueblo responsable de la acequia, en labores de mantenimiento y limpieza. Conocida era la profesión del ramalero, que era el encargado de repartir en partes equitativas el agua entre los miembros de la comunidad de regantes, aunque en la mayoría de las ocasiones el acequiero se encargaba de las dos funciones.
En la actualidad, la mayoría de estas acequias se han perdido o deteriorado gravemente por su desuso y falta de mantenimiento. Quedan contados acequieros, y la profesión está condenada a desaparecer. La pérdida de estas canalizaciones ha supuesto que en fuentes y manantiales deje de surgir agua, y el deterioro del ecosistema asociado a ella.
Aunque no está todo perdido, ya que existen proyectos de restauración de acequias de careo en Sierra Nevada, y la gente es cada vez más consciente de su importancia. ¿Volverán a lucir de nuevo estas acequias como antaño? El tiempo lo dirá. Pongamos lo sostenible de nuevo de moda.
La reflexión de mi amigo me parece muy completa y enriquecedora, espero os haya gustado y la compartáis para que más gente tome conciencia y pongamos lo sostenible de nuevo de moda!
