Archivo de la categoría: Montaña

En defensa del lobo ibérico

En este invierno en el que por nuestros montes corren ríos de sangre de lobo, en el que parece que la guerra contra el cánido se recrudece, y nos vamos encontrando cada día con noticias sobre matanzas legales e ilegales en toda su área de distribución tanto al norte como al sur del Duero.

Lanzamos este llamamiento en una fecha que quiere ser también un homenaje a quien nos ayudó a abrir los ojos y olvidar los cuentos medievales: Félix Rodríguez de la Fuente, nacido un 14 de marzo, nos presentó una imagen más completa del lobo. Un ser social, como nosotros mismos, y emblema viviente de la naturaleza española.

Las organizaciones convocantes invitan a la sociedad española a trabajar por un cambio de paradigma social, por un cambio en la legalidad y dar un paso adelante como sociedad asumiendo el reconocimiento de los derechos inalienables de los animales salvajes, del LOBO.

Lobo vivo, lobo protegido.

El domingo 13 de marzo a las 12 horas tenemos una cita histórica en Madrid por la defensa de un derecho ciudadano. Suma tu voz y grita LOBO VIVO, LOBO PROTEGIDO.

Origen: En defensa del lobo ibérico

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Paisajes del Agua: Refugio Elorrieta de Sierra Nevada, ¿Conservarlo o Derribarlo?

Paisajes del Agua: Refugio Elorrieta de Sierra Nevada, ¿Conservarlo o Derribarlo?

Muy buenas! Hoy volvemos a repostear desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Para hoy os traigo un nuevo post acerca de un refugio insigne pero en horas bajas de Sierra Nevada, el Refugio de Elorrieta. Para muchos una insignia del montañismo, para otros una huella del pasado…esta joya merece un tratamiento especial y buscar una solución cuanto antes a su deteriorado estado. Espero que os guste!

 REFUGIO ELORRIETA DE SIERRA NEVADA, ¿CONSERVARLO O DERRIBARLO?

 Antonio Castillo
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Refugio Elorrieta sobre los años 30 (foto de José Almagro San Martín. Archivo de Antonio Castillo Rodríguez)

 Paisajes del Agua sigue la filosofía que defiende que los territorios sin sus hombres y mujeres son sólo bellas postales sin alma. Por eso está a favor de los paisajes culturales (la inmensa mayoría) siempre que la huella del hombre se halle integrada en la naturaleza. Por supuesto, también aprecia los paisajes inmaculados y salvajes, allí donde se encuentren

Traigo a este post un antiguo tema, como es el del lamentable estado delrefugio Elorrieta, si bien la novedad es la repercusión mediática que las redes sociales están jugando ahora en todo ello, cuyo desenlace podría (y debería) precipitarse. Desde hace bastante tiempo subyace un debate larvado entre refugio Elorrieta si o no. Mientras tanto, el refugio agoniza sin mantenimiento alguno, de forma que su ruina y vandalismo es ya tan evidente que provoca sentimientos de vergüenza (ver “Elorrieta, el refugio triste”), una situación en la que el Parque Nacional de Sierra Nevada debe implicarse cuanto antes.

En esta ocasión ha sido Acción Sierra Nevada, una plataforma independiente para la mejora y conservación de la montaña, la que viene lanzando desde que se creó, hace unos tres años, la señal de alarma. Esa asociación propone rehabilitarlo, para lo que impulsa una campaña informativa de apoyo y de recogida de firmas. La respuesta social ha sido un éxito, de forma que en poco más de un mes meses ya han firmado cerca de  8.750 personas (si todavía no lo ha hecho y lo desea, está a tiempo pinchando aquí). Del mismo modo, se ha conseguido, a través de micro mecenazgo, ayuda económica para acometer lo más perentorio, la impermeabilización de cubiertas y el cerramiento de exteriores, ya que estructuralmente el refugio se encuentra en aceptable estado y no hay peligro para las personas (todavía) por posibles derrumbes.

Nuevamente me quedo muy sorprendido por el trasfondo que siempre consigue Antonio. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importan los bosques y el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

Entrada completa y mucho más joyas en la web de Paisajes del Agua

Paisajes del Agua: El ‘Bosque Protector’ del Marquesado del Zenete y el agua

Paisajes del Agua: El ‘Bosque Protector’ del Marquesado del Zenete y el agua

Muy buenas! Hoy volvemos a repostear desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Para hoy os traigo un nuevo post acerca de un dia que hemos celebrado recientemente, el Día Mundial del Bosque! Antonio nos trae algunas reflexiones sobre el ‘bosque protector’ del Marquesado del Zenete. Espero que os guste!

EL “BOSQUE PROTECTOR” DEL MARQUESADO DEL ZENETE Y EL AGUA

 Antonio Castillo
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Hoy 21 de marzo se conmemora el Día Forestal Mundial, lo que viene ocurriendo desde 1971, a instancia de los Estados miembros de la FAO. Cómo es bien sabido, la relación entre aguas y bosques, y viceversa, es existencial, vegetación de muy diverso tipo que brota irremisiblemente allí donde el agua hidrata y fecunda la Tierra. Así pues, los bosques, en sentido amplio, estarán siempre presentes en este blog, como parte indisociable de los paisajes del agua. Para la ocasión, he querido rendir homenaje a los forestales españoles a través de un capítulo de la serie “El Bosque Protector” de la 2 de RTVE. Con ello, brindo también admiración a la línea editorial de divulgación de la Naturaleza que caracteriza a esa televisión pública.

Pues bien, dentro de esa recomendable serie (que puede ser vista “a la carta”), dirigida por el catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid Luis García Esteban, he recuperado el capítulo titulado El bosque protector: el Marquesado del Zenete,  emitido el día 11 de enero de 2014. Se trató de un capítulo que me resultó muy cercano por motivos familiares y profesionales, al tiempo que, a mi juicio, reúne elementos muy representativos de lo que ocurrió durante el siglo pasado con los esquilmados montes españoles y la política forestal.

En general, la sociedad conoce poco o, lo que es peor, está mal informada y llena de prejuicios acerca de la inmensa labor que brindaron al país los servicios forestales durante el siglo XX. En concreto, en el Marquesado del Zenete, una comarca granadina de la falda septentrional de Sierra Nevada, se pasó de unas laderas desnudas a mediados del siglo XX, con importantes tasas de arroyamiento en suelos de ínfima calidad, a una cubierta verde de pinos silvestres, pinaster, laricios y carrascos (según cotas y lugares), que hoy alcanza 20.000 hectáreas. Estos bosques de repoblación forman parte actualmente de los parques Natural y Nacional de Sierra Nevada.

Desde niño me crié oliendo a resina y viendo a los pinos crecer, por lo que no soy imparcial en este tema. Vaya por delante, pues, mi admiración hacia las abnegadas gentes que trabajaron en “los pinos” a la largo y ancho de aquella España pobre y atrasada (en el documental hay imágenes al respecto que a buen seguro sorprenderán).

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Un momento de la entrevista entre el director del programa, el catedrático Luis García Esteban, a la derecha, y el ingeniero Andrés Castillo, a la izquierda (captura de pantalla de RTVE-2)

 

 

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En este fotomontaje del ayer (1955) y el hoy (2013) se aprecia cómo se ha corregido la incisión fluvial y la denudación del suelo a través de una repoblación que no actuó sobre hazas de cultivo y los pocos chaparrales relictos existentes en la época (captura de pantalla de RTVE-2)

 

No es momento de repetir aquí argumentos a favor y en contra de las repoblaciones forestales, o de las cosas que se hicieron bien o mal. Al respecto, les invito a que vean el documental citado (youtube). Son 24 minutos en los que, a través de un guión bastante completo, se pasa revista a muchas de las cuestiones que contextualizan aquellos trabajos de repoblación realizados en el Marquesado (a partir de 1955). Sé que en España hubo repoblaciones forestales desafortunadas, y corrientes de opinión que defienden que los montes deben dejarse a su libre ser para su regeneración natural. Pero eso que ahora puede ser viable (y también discutible), en las condiciones de esquilmación y degradación de los montes y suelos de antaño era misión imposible. Conviene, pues, no caer en el error del “presentismo” cuando se hacen análisis históricos de estos temas, juzgando con las circunstancias actuales lo que se hizo en épocas pasadas bajo condiciones e intereses muy diferentes.

Lo que si quiero hablar algo es de las consecuencias que este bosque de repoblación ha ejercido sobre el agua. En este territorio del sureste español que hace frontera con la provincia de Almería, tenemos enormes extensiones de terrenos abarrancados y desnudos (tierras malas o bad lands) afectados por una desertización feroz desde hace décadas. En ellos, y especialmente si no son acuíferos, el agua de precipitación “no para”, provocando arroyamientos generalizados, de forma que las aguas aparte de erosionar los suelos, solo pueden ser retenidas y aprovechadas por embalses, sometidos además a elevados niveles de colmatación. Es verdad que esos paisajes desolados y áridos también tienen valor y encanto, y una vida que ha sabido adaptarse, que es singular o exclusiva y diversa.

En el lado opuesto, los bosques (naturales o de repoblación) retienen bien los suelos y las aguas, favoreciendo la regulación hídrica, con mayores tasas de infiltración, en detrimento de escorrentía superficial. De este modo, la cubierta vegetal cambia radicalmente las partidas cuantitativas del balance de agua y la exposición de estas en el ambiente, dando lugar a paisajes, con vegetación y fauna asociadas, completamente diferentes a los anteriores. En general, los bosques son zonas de refugio y de sombras, enclaves donde se respira frescor y en los que el agua se deja entrever con frecuencia en arroyos y barrancos. Ya se dice en el reportaje, “hoy día un pino vale más por su sombra (y por el ecosistema generado a su amparo) que por su madera”, una muestra más de lo mucho que han cambiado las cosas en el último medio siglo, sin retroceder más en el tiempo, cuando entonces los objetivos que primaban en la política forestal era la corrección hidrológica y la producción de madera.

Pero como suele ocurrir con todos los extremos, unos bosques de repoblación sin tratamientos selvícolas (sin entresacas, ni trabajos de naturalización) se convierten en verdaderos semilleros de pinos que literalmente chocan entre sí. La competencia entre árboles es feroz, las plagas se desbocan, la luz no llega al suelo y la diversidad animal y vegetal se empobrece, aparte de los altos riesgos de incendios que tales acumulaciones de combustible conllevan. Y, además, la que era una baza positiva de los bosques, como era la mayor provisión de aguas reguladas y de calidad, se ve comprometida al detraerse en época vegetativa importantes cantidades por efecto de la evapotranspiración, lo que llega a provocar el secado de fuentes someras y de cabeceras de arroyos.

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Es necesario hacer tratamientos selvícolas de estas apretadas masas de pinar del Marquesado del Zenete

 

 

Así pues, es necesario hacer tratamientos selvícolas periódicos del conjunto de estos bosques, porque, sino, la situación irá cada vez a peor, de forma que el aumento en densidad y extensión de la cubierta forestal convertirá el manejo de los bosques en algo irrealizable por su envergadura. El argumento principal aducido es que estos tratamientos no son rentables (vale más el trabajo de corta y arrastre que la madera), pero ese análisis, exclusivamente economicista, no tiene en cuenta el valor (no el precio) de los bosques (escasos en el sureste español y en Sierra Nevada), suministradores de multitud de bienes y servicios, aparte de los jornales que estos trabajos selvícolas siempre generaron en las deprimidas áreas rurales de montaña.

Ya lo dijo la FAO para justificar la celebración del Día Forestal Mundial: “Es importante para esta fecha destacar que todos los tipos de bosques proveen a los pueblos del mundo de bienes y servicios esenciales, sociales, económicos y ambientales, además de contribuir a la seguridad alimentaria, agua y aire limpios, y a la protección del suelo. Su manejo es fundamental para lograr un desarrollo sostenible”.

 

Para saber más sobre este tema puede leerse: La repoblación forestal del Marquesado, de Antonio Iglesias, en Sierra Nevada (Manuel Ferrer, 1971)

Nuevamente me quedo muy sorprendido por el trasfondo que siempre consigue Antonio. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importan los bosques y el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

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Canalización sostenible de altura, por Sergio Martín

Muy buenas!

Hoy me he topado con esta interesante reflexión de un buen amigo, un gran profesional y una mejor persona, Sergio Martín (@). No quería dejar pasar la oportunidad de compartirlo con vosotros y aquí os dejo el reposteo desde iAgua para que le echéis un vistazo. No os dejará indiferentes!

Canalización sostenible de altura

El concepto de “Desarrollo Sostenible” se formalizó en el llamado “Informe Brundtland”, en 1987. Pero el desarrollo sostenible se llevaba a cabo mucho antes y en diferentes localizaciones. Un ejemplo lo tenemos en el macizo montañoso que los árabes llamaban Sulayr, o montaña del sol.

Sierra Nevada ha sido una de las montañas más antropizadas, desde la media montaña hasta las altas cumbres. Famosos son los neveros, que llenaros la sierra de senderos siempre acompañados de sus mulas. Los románticos y naturalistas que veían esta sierra como fuente de inspiración y tesoro botánico. Pero fueron otros, los llamados acequieros, los que de verdad aprovecharon uno de los recursos más valiosos de esta montaña, el agua. Y lo hicieron a través de canalizaciones que recorren Sierra Nevada y transportaban este bien tan preciado hasta donde era requerido.

A partir de los dos mil metros, existe una gran cantidad de agua acumulada en forma de nieve durante varios meses al año, así que Sierra Nevada es como un gran embalse. Estos acequieros aprovecharon de la mejor manera ese agua, y “tejieron” una red de acequias.  Pero no unas cualquiera, sino las llamadas acequias de careo, que permiten la infiltración del agua en la montaña a través de “calaeros” o simas, para que posteriormente nutra a un manantial. Algunos de ellos se pueden encontrar a más de mil metros de desnivel, y pueden ser utilizados para regar los cultivos o volver a canalizar el agua surgente en una acequia de riego.

Si indagamos un poco más en estas infraestructuras, nos daremos cuenta de que estos acequieros, de los que no se sabe muy bien el origen, si fue romano o hispanomusulmán, tenían un gran conocimiento de Sierra Nevada y su geomorfología. De esta manera, sabían qué materiales utilizar para su construcción, que lugares eran más permeables y por donde debían de canalizar este agua. Con todos estos conocimientos convirtieron Sierra Nevada en un embalse, de la forma más sostenible posible.

Estos canalizadores, utilizaban materiales del propio terreno. Las altas cumbres están formadas por materiales silíceos, como pizarras, esquistos o filitas. Estas “lajas” eran utilizadas para la construcción de la acequias, y utilizando diferentes técnicas, los acequieros hacían la base de una manera distinta, según la velocidad y la impermeabilización que se buscara en cada tramo. Estos mismos materiales se han utilizado posteriormente para la construcción de cortijos en toda Sierra Nevada, y también constituían la “launa”, que se utilizaba para impermeabilizar los techos en las construcciones alpujarreñas. Junto a las acequias se encuentran además los caminos de los acequieros, que discurren paralelamente a ellas. Existe el hecho de que se construían en una ladera, ya que su misión era recoger el agua del deshielo. Esto conlleva un mantenimiento y unas medidas de corrección del impacto producido por la construcción, ya que el riesgo de erosión o desprendimiento era muy alto. Muros de contención y la revegetación del talud eran algunas de las medidas que utilizaban.

Sorprendente es que, después de todas estas alteraciones, al cabo del tiempo la estructura quede totalmente integrada en el paisaje, es más, llegue a formar parte de él, otro gran punto a favor de su sostenibilidad. En la fotografía que acompaña al artículo, que muestra la Acequia de los Hechos (Nigüelas), podéis ver perfectamente de lo que hablo. Aunque va mucho más allá de la mera integración paisajística.

La acequia de careo forma un verdadero ecosistema a su paso, que en algunas ocasiones puede albergar una gran biodiversidad y muy valiosa, ya que se pueden encontrar endemismos botánicos o de entomofauna que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.

Las constantes filtraciones de estas acequias forman “borreguiles”,  llamados así por su uso ganadero, que tinta el paisaje de verde, haciendo un fuerte contraste con el paisaje de piornal. Por lo tanto, la mayoría de la vegetación que encontraremos alrededor de las canalizaciones serán herbáceas, algunas con nombres tan curiosos comoAconitum burnatii  (Revientavacas) o Rosa canina (Tapaculos).  Especies tóxicas como la Digitalis purpurea (Dedalera) o algunas plantas endémicas de Sierra Nevada como laGentiana verna ssp. sierrae  o Plantago nivalis (Estrella de las Nieves) una planta muy característica, utilizada como símbolo de Sierra Nevada y del sendero de gran recorrido Sulayr (GR-240). También podemos encontrar plantas de porte leñoso como castaños, encinas, robles melojos, majuelos…

La fauna asociada a estas construcciones también es característica. Podemos encontrar  aves, como Prunella collaris (Acentor alpino) ave característica de estas altitudes, y diversas mariposas, como Melanargia lachesis, Satyrus actaea (Sátiro negro), o Parnassius apollo nevadensis (Mariposa Apolo), otra joya de Sierra Nevada que solo se puede encontrar en este macizo. Un insecto endémico y muy curioso que se puede ver por los alrededores de las acequias es la chicharra de montaña (Baetica ustulata), que nos permite ver las adaptaciones de estos insectos a la alta montaña, como su color oscuro, cuerpo robusto y alas atrofiadas. También es fácil ver al ganado alrededor de las acequias, como la Vaca pajuna, haciendo uso del pasto que se genera al paso de la acequia.

Queda demostrado que las acequias de careo son construcciones que respetan el modelo de desarrollo sostenible y que lo llevan más allá.

La faceta social y económica  de las acequias tuvo su apogeo en los años 60. Existían cuadrillas, a veces intervenía todo el pueblo responsable de la acequia, en labores de mantenimiento y limpieza.  Conocida era la profesión del ramalero, que era el encargado de repartir en partes equitativas el agua entre los miembros de la comunidad de regantes, aunque en la mayoría de las ocasiones el acequiero se encargaba de las dos funciones.

En la actualidad, la mayoría de estas acequias se han perdido o deteriorado gravemente por su desuso y falta de mantenimiento. Quedan contados acequieros, y la profesión está condenada a desaparecer. La pérdida de estas canalizaciones ha supuesto que en fuentes y manantiales deje de surgir agua, y el deterioro del ecosistema asociado a ella.

Aunque no está todo perdido, ya que existen proyectos de restauración de acequias de careo en Sierra Nevada, y la gente es cada vez más consciente de su importancia. ¿Volverán a lucir de nuevo estas acequias como antaño? El tiempo lo dirá. Pongamos lo sostenible de nuevo de moda.

 Noticia completa en su edición digital en la web de iAgua

La reflexión de mi amigo me parece muy completa y enriquecedora, espero os haya gustado y la compartáis para que más gente tome conciencia y pongamos lo sostenible de nuevo de moda!

Paisajes del Agua: Réquiem por un humilde pinar

Paisajes del Agua: Réquiem por un humilde pinar

Muy buenas! Hoy es miércoles y como cada miércoles reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Para hoy os traigo un nuevo post acerca de un tema muy reciente y de actualidad, el incendio de Cenes de la Vega. Hace poco CHG y Agnaden Granada empezaron la reforestación y recuperación. Espero que os guste!

RÉQUIEM POR UN HUMILDE PINAR

 Antonio Castillo
DESTACADA POST. réquiem humilde pinar

Incendio de Cenes

Detalle de parte del pinar quemado, en la margen izquierda del río Genil. Al fondo, las altas cumbres de Sierra Nevada (29 de agosto de 2014)

El verano es tiempo de ríos y de fuentes agostadas, y desgraciadamente también de incendios forestales. Parecía que nos íbamos a librar los granadinos este año, pero no. Me entristece este post, pero he creído oportuno incluirlo como póstumo homenaje al bosque quemado a las mismas puertas de Granada y cómo reflexión sobre la conservación de los espacios verdes periurbanos. Los paisajes del agua también son los de los bosques que la producen, la filtran y nos la ofrecen fresca y limpia. Ahí va pues esta triste historia.

Hace unos días que se quemó. Fue por otro incendio provocado por la mano del hombre (dicen que por una negligencia). Uno más en los alrededores de Cenes de la Vega. Pero, sobre todo, uno más en el cinturón de Granada.

Volcanes pavorosos de humo negro ascendían con rapidez cegando el sol y la localización del origen del fuego. ¡Por Dios!, ¿sería en la Alhambra? (nada más pensarlo sobrecoge el alma), ¿sería en el Llano de la Perdiz?, ¿sería en la Umbría del Generalife?, ¿sería…? No, ya no había muchas más posibilidades. Las demás se fueron reduciendo a ceniza con los años. Al final, se iba confirmando, lo que ardía era el pinar de la Loma del Genil, por frente a Cenes.

Conocía bien esa mancha verde, la había recorrido en numerosas ocasiones. Desde el mismo centro de Granada era una excursión accesible a pie. Bastaba con coger la popular “ruta del Colesterol”, junto al río Genil, para subir a la loma de los Rebites, crestear hasta el collado del Contadero (donde viene a juntarse el Camino de los Neveros) y bajar de nuevo a la vera del río por alguno de los cortafuegos (es un decir) de la loma del Cagil.

Era un humilde pinar de repoblación bastante naturalizado, pero sobre todo era un bosque superviviente, salpicado y acosado por el envite de fuegos anteriores, que había agarrado milagrosamente en suelos pobres entre cárcavas y profundas barranqueras. Era casi la única mancha verde que quedaba al alcance de la mano en ese transitado valle del Genil, la principal vía de escape de los paseantes granadinos, junto a la del valle del Darro.

PANORAMICA VIVA.a

PANORAMICA QUEMADA a

Antes y después del incendio. Fotos tomadas desde Cerro Terreras  (18 de marzo y 29 de agosto de 2014)

¡Pero oiga, tampoco es para ponerse así. Tan solo era un pinar de repoblación, que ni siquiera había sido merecedor de protección alguna!– habrán pensado seguramente algunas personas que no lo conocían. Efectivamente, en sus sombras y frescuras no se refugiaba ningún endemismo animal ni vegetal. Solo un animal muy común lo utilizaba permanentemente, el hombre. Su amable amparo era buscado por gentes de muy diverso pelaje: senderistas, excursionistas, domingueros, parejas, paseadores de perros, corredores, seteros, ciclistas, moteros (que, dicho sea de paso, lo mancillaban en sus pronunciadas veredas y cortafuegos). Esa era su fauna principal, amén de la que descansaba su vista en las copas de los pinos desde el frontero pueblo de Cenes. Por eso me ha dolido especialmente esa pérdida, porque somos muchos los que nos hemos quedado huérfanos de su agradable compañía. Porque ni nosotros ni nuestros hijos lo volverán a ver jamás. Porque a los montes de la ciudad se le ha dado un bocado más. Porque Granada ha perdido otra manchita verde de su maltratado extrarradio, cosido a puñaladas por los criminales incendios, que poco a poco van vistiendo sus lomas de desértico erial.

Los bosques periurbanos son muy valiosos como solaz y disfrute de la ciudadanía, que cada vez aprecia y demanda más esas zonas verdes junto a las ciudades. El Llano de la Perdiz, la Umbría del Generalife, la Alhambra y el Cerro de San Miguel son los pequeños reductos boscosos que todavía le quedan al entorno más próximo a la ciudad, ese al que todavía es posible llegar paseando desde cualquiera de sus calles.

Deberíamos llevar a cabo una valiente y generosa apuesta por esas masas arboladas que aún nos quedan. ¿Se puede hacer algo más por invertir esa dinámica de autodestrucción? La respuesta es rotundamente sí. Los profesionales saben bien lo que hay que hacer, sólo hace falta que los poderes públicos les den más medios (a la larga muy rentables) para el tratamiento de las masas arbóreas, con una mayor autoridad y disciplina ambiental, todo ello en la prevención. Aunque se haya actuado con eficacia en la extinción (siempre costosa) y evitado así males mayores, el fracaso y el despropósito económico (obligado, por supuesto) han sido inevitables. Y ahora toca sumar los gastos de una incierta recuperación ambiental de la zona. Otra vez hemos llegado tarde.

 

Nuevamente me quedo muy sorprendido por el trasfondo que siempre consigue Antonio. A parte de las problemáticas, es bueno pararse a pensar cómo ocurren y la importancia que le damos a las cosas. Cenes tiene el mismo valor que cualquier otra zona, pero nunca se le va a tratar igual. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

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