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Paisajes del Agua: Las Misteriosas Aguas Termales de Sierra Elvira

Muy buenas! Hoy es miércoles y como cada miércoles reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Para hoy os traigo algo de misterio y magia desde la web de nuestro amigo Antonio que, mediante la experiencia y las vivencias personales de un profesional y poeta, nos transmite su amor y respeto por la sierra entre la Vega de Granada, Sierra Elvira  !Espero que os guste y pasaros por su web!

 

LAS MISTERIOSAS AGUAS TERMALES DE SIERRA ELVIRA

P108. DESTACADA. S. Elvira

Sierra Elvira entre las Brumas

Antonio Castillo

Mi aprecio por Sierra Elvira viene de lejos, de mis años de estudiante universitario. Esa sierra siempre fue icono de los geólogos granadinos. A las mismas puertas de la ciudad, era destino socorrido y económico para las prácticas de campo del primer curso de la licenciatura. Con nuestros relucientes martillos nos desplazábamos a “picar piedras” hasta sus empinadas laderas cargados de ilusión y de ganas de aprender, bendita juventud.

Era una montaña extraña y enigmática al mismo tiempo, que algunas veces sobresalía como una isla en mitad del enorme mar de nubles que cubría la depresión de Granada. En fríos, soleados y diáfanos días de invierno, las vistas desde ciertas cimas (la Atalaya, Ermita de los Tres Juanes y el Morrón) eran formidables. A sus pies se extendía la alfombra verde de la vega granadina, contorneada en su pie de monte oriental por la ciudad y la fortaleza roja de la Alhambra, mientras que al fondo se alzaba regia y altiva la blanca cordillera de Sierra Nevada. Todo un espectáculo.

Cuando pateábamos sus pedregosas laderas calizas, muchas veces  tropezábamos con exhalaciones de vapor de agua, que nuestros profesores decían (con recalcitrante ironía) que procedían de las entrañas de un dormido volcán. Era una forma más de tantear las aptitudes de aquellos estudiantes primerizos, junto a repechadas y caminatas inmisericordes cartografiando rocas. De regreso de ver pliegues, estratos, fallas y fósiles, algunos aún teníamos humor de prolongar el día buscando jacintos de Compostela(preciosos cristales de cuarzo rojo ) o restos cerámicos de la mítica Medina Elvira.

Con el paso de los años volví muchas veces a esa montaña para investigar aquellas misteriosas aguas termales procedentes de sus más hondas entrañas. Eran infinidad las rajas, grutas y simas que horadaban su superficie kárstica, penetrando incluso hasta el mismo lago subterráneo. Una de sus grutas se decía que había sido utilizada desde la Prehistoria en baños, y después por todas las civilizaciones que pasaron por estas tierras, justo donde se levantó hace más de 100 años un antiguo balneario. Muchas veces bajé las viejas escalinatas de la gruta original en busca de agua para su análisis y para medir su temperatura, muy constante alrededor de 33 ºC. Aquél era un punto de control histórico, que venía heredado de los tiempos en que la FAO inició las investigaciones hidrogeológicas en la Vega, allá por 1966. Un lugar estratégico para comprender el quimismo de las aguas del sector occidental del acuífero de la Vega de Granada, en el que se mezclaban las calientes y más mineralizadas del pequeño sistema de Sierra Elvira, que fluían por debajo de la gran y rectilínea falla que cortaba en seco la áspera sierra para pasar a fértil vega.

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Viejas paredes y escalinatas (si ellas hablaran) por las que se accede a la gruta termal del que fue antiguo balneario de Sierra Elvira

 

 

Precisamente por aquel lindero pasaba el antiguo tranvía que iba de Granada a Pinos Puente. El mismo que cogían entonces muchos de los bañistas y aguistas del establecimiento balneario. De aquella construcción quedan desvaídas fotografías y apenas unos pocos metros cuadrados de solería, algo similar a lo que ocurre con tantos otros elementos significativos del patrimonio histórico, como fueron los secaderos de tabaco, las fábricas de azúcar, o ese mismo tranvía romántico que enlazaba los pueblos que salpicaban la enorme, fértil y rica vega de entonces.

Con el paso de los años terminé por cosechar suficientes conocimientos para comprender (solo un poco) a aquellas misteriosas aguas termales y a quererlas (del conocimiento viene el aprecio, como tengo bien aprendido). Y allí, junto al agua, como me ocurrió en tantas otras ocasiones, aparte de conocimientos coseché también buenos amigos, como Paco y Maricarmen, herederos de aquél lugar mágico para el termalismo, reconvertido desde hace años en piscinas al aire libre. Durante algunos veranos acudí a ellas con mis hijos pequeños y sobrinos a disfrutar de interminables baños, y después de tertulias junto a aquellos deliciosos arroces con sangría que nuestros amigos preparaban en la terraza.

Hoy, recién iniciado el 2015, me he acordado de este mágico lugar de los paisajes del agua el releer un delicioso libreto del balneario fechado en 1928. Al cerrar sus páginas, reflexiono (una vez más) sobre lo mucho que han cambiado los tiempos para los balnearios españoles. Edificios regios, históricos y llenos de sabor, patrimonio y tradiciones. Elementos señeros desparecidos muchos de ellos para siempre de los paisajes del agua de las tierras de España que viene bien recordar de vez en cuanto.

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En la penúltima página acabo de leer que la cama de la hospedería del balneario de Sierra Elvira costaba 2 pesetas, es decir, poco más de un céntimo de euro (sin comentarios).

 

Espectacular. Será que nunca dejaremos de sorprendernos y, cuando creamos que ya lo sabemos, nos volverá a dar un revés de modestia esta nuestra tierra. Se queda uno de piedra con el ‘volcán dormido’ de Sierra Elvira jeje perdonadme el juego de palabras. Tan cerca y a veces tan lejos, merece la pena ver y conocer más nuestro entorno. Aprendemos cada día de un grande. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

Entrada completa y mucho más joyas en la web de Paisajes del Agua

 

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Foto de la Semana 11.01.15

Foto de la Semana 11.01.15

 

Foto de la Semana desde las acequias de Fuente Vaqueros, Vega de Granada, vía José Manuel Pérez (josemanuelfv):

 

NUBES SOBRE EL NEGRATÍN

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Saturday Video-GeA 10.01.15

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SaturdayVideoGeA os trae hoy ‘El pulmón de Granada: la Vega vía educaciontv de Canal Sur:

 

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Proyecto Sierra de Baza: Ficha Técnica sobre el Gallipato

Es viernes de nuevo! Resaca navideña, ¿verdad? Pues es un buen momento para hablar de uno de mis anfibios favoritos ayudándonos de la inestimable información que nos brinda la web de Proyecto Sierra de Baza. Y si, entre sus muchas secciones una de las más interesantes es la de fichas técnicas de animales y plantas. Estas fichas nos llevan a conocer mejor quiénes y cómo son y qué se está haciendo para mejorar su situación y garantizar su continuidad y sostenibilidad ambiental.  Pero como hoy he dicho, toca gallipato, espero que lo disfrutéis!

GALLIPATO (PLEURODELES WALTL, MICHAHELLES,1830)

Continuamos este mes con una de las tres especies de urodelos que habitan en nuestra provincia, el Gallipato. Los urodelos son aquellos anfibios que en estado adulto poseen cola, al contrario de los anuros que  no la tienen, como las ranas y los sapos. Este curioso animalito, conocido en algunos lugares por el apelativo de “tiro” destaca por poseer un mecanismo de defensa único, que bien podría hacer suyo el más reputado de los fakires.

 Para todos aquellos interesados en conocer un poco más  las especies que tratamos en estas fichas y del resto de anfibios y reptiles andaluces, les recomiendo que visiten la siguiente página, www: anfibios-reptiles-andalucia.org que muy acertadamente confecciona Juan Pablo González de la Vega.

Gallipato (Pleurodeles waltl)

 © PorJosé Luís Esteban, Luís García-Cardenete , Javier Fuentes y Eduardo Escoriza Abril (A.H.G.)

Macho de Gallipato. Sierra de Loja (Granada), Enero 2004.

 Ficha técnica:

Clase: Anfibios

Orden: Urodelos (anfibios con cola)

Familia: Salamándridos

Género: Pleurodeles

Especie: waltl, (Michaelles, 1830)

Estatus legal: En el catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley8/2003, de 28 de Octubre, de la flora y la fauna silvestres), aparece incluido en la categoría“De interés especial”, que recoge aquellas especies, que no estando incluidas en otras categorías de protección superior (extintas, en peligro de extinción, sensible a la alteración de su hábitat, vulnerables), son merecedoras de una atención particular en función de su valor científico, ecológico, cultural, o por su singularidad.

Descripción:

Algunas personas cuando ven un gallipato por primera vez, piensan que se trata de algún tipo de lagartija, por su aspecto estilizado y la presencia de cola; y difícilmente lo relacionan con el mundo de los anfibios.  Con una longitud que a veces alcanza los 30 cm desde el morro hasta la cola (incluso se han descrito ejemplares de 32 cm), nos encontramos ante el anfibio de mayor longitud de nuestro país y el segundo de toda Europa tras el proteo (salamandra cavernícola que vive en la zona de los Balcanes). De todas formas las medidas más habituales están en torno a los 15-20 cm.

 La cabeza es ancha, comprimida y los ojos son pequeños, algo adelantados y prominentes, de color marrón o grisáceo y con pupilas redondas, negras. No tienen parpados. El hocico es bastante redondeado. En la garganta tiene un repliegue cutáneo a modo de collar  que recibe el nombre de “pliegue gular”. La piel es rugosa y está cubierta de multitud de pequeños tubérculos terminados en punta negra. La coloración es marrón, olivácea, aunque depende de las variables ecológicas (temperatura ambiental o del agua, color del entorno, luminosidad del momento, actividad del ejemplar, etc.) En la zona dorsal muestra unas manchas ovaladas y más oscuras que el tono general, que se hacen más patentes en el vientre, al ser éste más claro. En ambos costados podemos observar unas hileras de 7 a 11 tubérculos glandulares de color anaranjado o amarillento, por los que a veces sobresalen los extremos puntiagudos de las costillas. La cola, bastante musculosa, es más larga que la cabeza y el cuerpo juntos, y  está comprimida lateralmente. En su parte superior tiene una cresta que aparece más desarrollada durante la época del celo. Las extremidades posteriores tienen 5 dedos y son más largas que las anteriores, que tienen 4 dedos.

Los machos son más estilizados, tienen la cola y las patas más largas que las hembras y durante el celo desarrollan unas callosidades nupciales negruzcas en patas y brazos que facilitan el acoplamiento. Las hembras alcanzan mayores tamaños, con un tronco más engrosado. Todas estas características nos permiten distinguir fácilmente al Gallipato del resto de los anfibios que tenemos en Granada.

Detalle hembra: Sierra de Madrid, Íllora (Granada), Mayo 2004.

Larvas.Pueden confundirse fácilmente con las del tritón pigmeo, aunque alcanzan mayores tamaños que las de éste. En los periodos iniciales suelen ser translúcidas, haciéndose más opacas con el tiempo. Tienen los dedos bastante largos y las branquias muy desarrolladas, semejantes a unos plumeros. La cresta caudal comienza en el extremo posterior de la cabeza y no tienen al final de la cola los típicos lunares negros del tritón.

Distribución geográfica:

El gallipato es una especie de distribución ibero-magrebí, presente en gran parte de la península Ibérica y en el norte de Marruecos, habiéndose constatado leves diferencias genéticas entre las poblaciones situadas a ambos lados del Estrecho. Por el norte llega hasta las provincias de León, Burgos, Palencia y hasta Tarragona por el este. Escasea más conforme nos desplazamos en dirección sureste. En Andalucía aparece en todas las provincias excepto Almería, siendo mucho más abundante en la mitad occidental.

En nuestra provincia se extiende desde su límite oeste (Poniente Granadino), hacia la Vega de Granada, que ocupa en su borde septentrional, encontrando el límite en el municipio de Pinos Puente. Fuera de esta zona de distribución más o menos continua existen pequeños núcleos aislados en Albolote, Colomera, Moclín, Sierra de las Albuñuelas y Güejar Sierra, donde se localizan las citas más Orientales. Las poblaciones más saludables se extienden por los municipios de Zafarraya, Loja, Íllora y Alhama de Granada. Las que estaban presentes en la comarca del Temple y las Turberas de Padul parece ser que se extinguieron hace dos décadas.

Mapa de distribución provincial.

Ecología de la especie

 Es una especie típicamente mediterránea, poco exigente en cuanto a las características del medio que ocupa, tanto terrestre como acuático. Lo podemos encontrar en zonas bien conservadas y también  en otras bastante alteradas: lindes de cultivos no intensivos, pinares de repoblación, quejigales, encinares, adehesados o no, etc. Su rango de distribución altitudinal en la provincia es de 470-1565m, siendo esta última la máxima altitud a la que ha sido encontrado hasta la fecha en toda su área de distribución, concretamente en la Sierra de Loja.

El gallipato lleva una vida principalmente nocturna y terrestre, y durante el día se oculta bajo piedras, troncos o cavidades subterráneas. En la fase acuática y en el celo puede ser muy activo durante las horas de luz. Finalizado el verano, época en la que permanecen inactivos en sus refugios terrestres, y con la llegada de las primeras lluvias se dirigen a las zonas húmedas, que utilizarán para reproducirse. Originariamente usaban charcas naturales y zonas remansadas de arroyos con poca corriente con o sin vegetación acuática. La progresiva alteración por parte del hombre de estos hábitats, les obliga hoy en día a buscar cualquier punto de agua que permita el desarrollo de las larvas, ya sea alberca, piscina, pozo o abrevadero para el ganado. Cuando caen en lugares de los que no pueden salir, se vuelven completamente acuáticos. No son muy exigentes en cuanto a la calidad de las aguas y soportan un amplio gradiente de temperaturas, desde 0º a más de 20º C. El agua no debe estar necesariamente limpia y es abundante en zonas de gran turbidez por sedimentos en suspensión, donde no necesita su deficiente vista y se alimenta gracias al olfato. Asimismo tolera cierto grado de contaminación, sobre todo de nitrógeno proveniente del ganado, o incluso aguas salinas, en las que puede reproducirse sin problemas.

Se alimentan de pequeños invertebrados (lombrices, arañas, hormigas, escarabajos, etc.) a los que localizan mediante el olfato y por sus movimientos. Al igual que las larvas, los adultos son muy voraces, y se da el caso a veces de que intentan comerse el cebo colocado en los anzuelos, con el consiguiente disgusto del pescador afectado. Sus principales enemigos naturales son las culebras de agua y algunas aves acuáticas como las garzas. Los peces introducidos (carpas, lucios) y el cangrejo americano, atacan principalmente a las puestas y a las larvas.

Estado de conservación, problemática:

El hombre desde tiempos inmemoriales ha drenado las zonas húmedas y ha modificado el hábitat del gallipato. En compensación y sin saberlo a veces también lo ha beneficiado, pues al construir albercas, pozos, abrevaderos y charcas para el ganado, ha incrementado los lugares aptos para su reproducción y ha permitido la colonización de nuevas zonas. Pero los recientes cambios de uso del suelo a los que asistimos, con la consiguiente intensificación de la agricultura y la ganadería, el incremento de las zonas urbanizadas y las infraestructuras de transporte a ellas asociadas, nos han conducido a la situación actual, que casi podemos calificar como  catastrófica para el gallipato y otros anfibios de nuestra provincia.

Las albercas de riego que antes estaban a ras del suelo subsisten secas y agrietadas y son sustituidas por depósitos metálicos elevados o son cubiertas completamente para evitar que el agua se evapore o se ensucie, eliminando la posibilidad de que puedan ser utilizadas como punto de reproducción. Los pozos tradicionales también son sustituidos por modernos sondeos completamente cerrados, los abrevaderos del ganado hoy en día son bañeras viejas o recipientes metálicos. Los cultivos de secano de toda la vida (olivar y almendro) se están convirtiendo a pasos agigantados en regadíos, consumiendo ingentes cantidades de aguas subterráneas que anteriormente surtían a lagunas y fuentes, la mayoría de las cuales han terminado por secarse. Además el agua extraída de los acuíferos se almacena en modernas balsas de fondo sintético y sección trapezoidal que actúan como una verdadera trampa para muchos vertebrados, como bien conocen los lectores de esta revista. El uso de maquinaria pesada cada vez es más frecuente, y los pequeños humedales que habían sobrevivido al paso del tiempo, son fácil y rápidamente eliminados y transformados en terrenos de cultivo. La contaminación de las aguas va a más; productos fitosanitarios, hidrocarburos, materia orgánica, acabando cada año con las nuevas hornadas de larvas, que son el futuro de la especie.

 Las carreteras, cada vez más transitadas y el asfaltado de caminos que no poseen medidas correctoras para la fauna provocan mortandades no soportables para algunas poblaciones. Existen varios puntos negros en el Poniente Granadino, donde en otoño pueden perecer cientos de ejemplares adultos en una sola noche cuando se dirigen a los puntos de freza. Destaca negativamente sobre todo una carretera situada en el término municipal de Íllora. La introducción de especies de fauna foránea (cangrejos, peces, galápagos), por diferentes motivos; pesca deportiva, acuariofilia o como un simple adorno en multitud de zonas húmedas, también constituye un grave problema. Así, recientemente la suelta de carpas rojas en una laguna de Zafarraya, ha supuesto la desaparición de una de las comunidades más diversas de anfibios de toda la provincia. Los periodos de sequía que desfavorecen a los anfibios, en ocasiones pueden ser un remedio para acabar con estos depredadores potenciales, al secarse las charcas donde han sido soltados, permitiendo la recolonización por parte de sus antiguos moradores cuando acabe el periodo de sequía, en caso de que no se hayan extinguido.

 Si bien es cierto que su presencia es ahora mejor tolerada que antaño, todavía se producen casos de eliminación directa de ejemplares por parte del hombre, fruto del desconocimiento y de la supuesta repugnancia que acompaña a estos animales.

Laguna afectada por la introducción de carpas: Zafarraya (Granada), Octubre 2002. Sería necesaria eliminarlas para permitir la recolonización por parte de los anfibios.

Propuestas de conservación

·     Realizar campañas de concienciación ambiental sobre la especie y los problemas de supervivencia que tiene, trabajando principalmente con la población juvenil de las zonas donde aún sobrevive.

·     Detectar aquellos puntos negros en carreteras y caminos, señalizándolos y construir pasos subterráneos adecuados.

·     Proteger adecuadamente las charcas que sirven como puntos de cría, especialmente las que sustentan a las escasas poblaciones más orientales, completamente aisladas del área de distribución principal. A tal efecto podría establecerse una especie de red de “microreservas”.

En relación con este último punto, queremos llamar la atención sobre la grave situación en que se encuentra una de estas zonas, concretamente la laguna de Arenales, en el término municipal de Albolote. Este pequeño humedal es el resto de una gran extensión que permanecía permanentemente inundada, hace no más de 40 años. Pues bien, hoy en día asistimos a su agonía, sin que nadie haga nada por remediarlo. La excesiva extracción de agua del acuífero que la sostiene, tras la construcción de la prisión provincial y la puesta en regadío de la enorme extensión de olivar que la rodea, conlleva el hecho de que permanezca completamente seca. Se da el caso que durante el año pasado, considerado como bastante húmedo, sólo tuvo una pequeña lámina de agua a partir del mes de mayo, y durante poco tiempo, por lo que no pudieron completar su ciclo reproductivo las distintas especies de anfibios que la utilizan, entre ellas el gallipato, el tritón pigmeo y el sapo de espuelas.

El Gallipato  en la Sierra de Baza

Aunque existen algunas referencias sobre la presencia del Gallipato en la Sierra de Baza, esta no ha podido ser confirmada recientemente. Desde aquí animamos a los lectores de la revista, a que nos comuniquen si tienen algún dato sobre su presencia en las comarcas de Baza, Guadix o Huéscar.

Este pequño animallo lo pudimos ver en las charcas de Sierra Gorda y sierra de Loja y si queréis saber más, podéis consultar nuestras entrada de la Charca del Negro, donde hay una de las poblaciones más estables y sanas de la provincia de Granada. Animáos a difundir y a conservar este bello y vulnerable anfibio, regalo y joya única que podemos disfrutar todos.

Entrada completa y mucho más joyas en la web de Proyecto Sierra de Baza

 

Agua para la metrópoli

Agua para la metrópoli

Bajo los cortados del barranco de la Pileta, el río Genil aporta a la ciudad su caudal procedente de la alta montaña | Un paraje codiciado durante siglos, fortín árabe, cañada real y camino de tranvías, recibe las aguas del deshielo.

Zarzales, mimbreras y sauces ocultan un pequeño canal de aguas transparentes que al este de la localidad de Pinos Genil discurre hasta desaparecer en una conducción que traza un camino subterráneo hacia más allá del cerro del oro, en Cenes de la Vega, donde vierte su preciado líquido en las plantas potabilizadoras y una compleja red de suministro que lo repartirá por todos los barrios y casas de la metrópoli granadina, la ciudad y poblaciones de su entorno. Es el lugar donde parte de las aguas del río Genil son captadas desde hace más de un siglo para ser consumidas por más de 300.000 personas. Es un paraje singular, situado al fondo de los grandes tajos que forman los barrancos entre los que discurre el principal río de Granada y aguas abajo de la presa del embalse de Canales, tres kilómetros más arriba de la población que ancestralmente se conocía como Pinillos y que añadió el nombre del río a su denominación para llamarse Pinos Genil.

La principal captación de agua de abastecimiento para Granada y su área metropolitana está situada junto al azud de Pinos, tras la pequeña represa del embalse, junto a los restos de una antigua central eléctrica de la que aún se conservan parte de sus edificios semiderruidos.

Unos metros más arriba de la vieja central, el cauce del río, liberado ya de la contención que sobre él ha ejercido el embalse y sus sistemas de regulación, se deja caer por una última pared de hormigón para recuperar su cauce y ribera tradicional, y ahí, pocos metros más allá de la cascada artificial, el agua se deja llevar hacia una compuerta que accede al canal de la capital, que recibe desde aquí una parte fundamental del agua que necesita y que se complementa con una segunda captación que se encuentra en el pantano de Quéntar, y los pozos abiertos sobre el gran acuífero de la Vega de Granada.

Noticia completa en Ideal.es

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