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‘Celebrando’ el Día Mundial de los Humedales por El Baíco

Muy buenas!

Como seguro sabéis esta semana los humedales están de enhorabuena ya que se celebra desde el día 2 el Día Mundial de los Humedales, fecha para reflexionar sobre RAMSAR, sobre la biodiversidad y excusa perfecta para  juntarse con amigos y visitar nuestros espacios y ecosistemas acuáticos favoritos.

Este año, como sabéis, aceptamos la invitación de nuestros amigos de SEO-Sierra Nevada y nos unimos a la visita al Humedal de El Baíco, en Baza. Este humedal goza del lujo de poder reunir en unos cuantos kilómetros cuadrados tantos ecosistemas que, con guía de aves en mano, casi no nos perderíamos ningún ejemplar alado de la península. De la mano de nuestros amigos de Proyecto Sierra de Baza, José Ángel Rodríguez y Juan Antonio Dengra, pudimos visitar la joya de la corona del panorama naturalista de la Hoya de Baza. Os dejo aquí algunas fotos. Hay más en el enlace al final del post.

 

El ‘corazón’ de El Baíco

Balsa-nacimiento en el Cortijo Sevilla

Agua manando de la estepa en la Hoya de Baza

Zanjas para desecar la zona del humedal de El Baíco

Limonium majus, sólo crece en los terrenos margo-salinos de esta región del Altiplano Granadino

Imagen general de la Estepa de El Baíco

Sin embargo, la visita fue más reivindicativa y emotiva que meramente senderista e idílica. Este humedal de aguas salobres y ambiente increíblemente hermoso, mezcla de estepa, vega, montaña y riberas, sufre de la tortura de la estupidez humana, llegando a tal que el agua del mismo se desvía para secar una tierra de miserable aprovechamiento agrícola. A más, transvase ilegal salobre al río Baza para que se diluya en el pantano…Todo un alarde de inteligencia emocional y analítica.

Normal entenderéis el enfado y frustración de la buena gente de Baza que mira impotente que, por más agua y fuentes que no dejan de manar agua ni en verano, no pueden ver ni siquiera las 10 hectáreas mínimas inundadas y con vida a rebosar como bien se merece esta tierra. Y es que de la estepa llora y mana el agua a borbotones como no es posible imagina. Limpia y llena de vida para que se desvíe y muera sin sentido.

Os quiero dejar con la reflexión siguiente de cosecha propia tras haber visitado el humedal: Cuánto daño tenemos que hacer y debemos soportar que hagan los desaprensivos para llegar a darnos cuenta que el agua nos da la vida y somos tan parte de esa vida que resulta un triste sarcasmo nuestra propia existencia en estos términos. Respetémonos a nosotros mismos respetando el agua.

Entre SEO-Sierra Nevada, Proyecto Sierra de Baza y Granada es Agua hemos redactado esta nota de prensa y esperamos que le podáis dar difusión por una buena causa. Por adelantado, gracias!

NOTA DE PRENSA DIFUNDIDA EL 2 DE FEBRER0 DE 2015, COINCIENDO CON EL DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES POR LA ASOCIACIÓN PROYECTO SIERRA DE BAZA, SEO/BirdLife, REPRESENTADA EN LA PROVINCIA DE GRANADA POR EL GRUPO LOCAL SEO SIERRA NEVADA Y EL COLECTIVO GRANADA ES AGUA.

Como cada año, el 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales.

En esta edición de 2015 el Convenio de Ramsar, que es el impulsor internacional del Día Mundial de las Aves, ha elegido como lema “Porque su futuro está en juego”, en un intento de llamar la atención sobre la delicada situación de estos espacios de vital importancia para el hombre y la naturaleza.

Y es que, en el último siglo, ha desaparecido el 64% de los humedales del planeta. Según el Índice de Extensión de los Humedales del Convenio de Diversidad Biológica, Europa es el continente que más pérdida ha experimentado en los últimos 40 años. España no es ninguna excepción, ya que nuestras zonas húmedas sufrieron un retroceso de hasta el 60% durante el siglo XX. Hoy en día, a pesar de las obligaciones de protección a las que está comprometido el Estado español bajo el Convenio Ramsar y pese a lo que dictan las normativas autonómica, estatal y europea, muchas de nuestras zonas húmedas tienen amenazas graves, incluso en el caso de los espacios más valiosos y emblemáticos, como Doñana, las Tablas de Daimiel, La Albufera de Valencia, el Mar Menor y el Delta del Ebro.

Asociación Proyecto Sierra de Baza y SEO Birdlife, y en su representación en la provincia de Granada el grupo local SEO Sierra Nevada, a los que se unió Granada es Agua, celebraron el pasado sábado 31 de Enero este importante día en uno de los espacios de más valor ecológico y a la vez amenazado, de la provincia granadina, el Humedal del Baíco, en la Hoya de Baza.

La Asociación Proyecto Sierra de Baza lleva luchando mucho tiempo por la conservación de este espacio natural, de una riqueza ecológica, turística, geológica y ornitológica enorme. A esta lucha se une SEO Birdlife para apoyar este proyecto.

Un nutrido grupo de componentes de estas asociaciones se dieron cita en el Humedal del Baíco, para comprobar las severas amenazas a las que está sometido, y la incomprensible pasividad de las autoridades ante las barbaridades y delitos ecológicos que se están llevando a cabo en esta isla de biodiversidad de la Hoya de Baza.

La regeneración y conservación de este Humedal sería un impulso importante al turismo de la zona, como está ocurriendo en otros lugares de Andalucía donde se apuesta por el turismo de naturaleza para poner en valor una comarca, con los beneficios económicos que esto supone.

Tampoco es incompatible con la agricultura o la ganadería, al contrario, un uso sostenible de este espacio natural conlleva con buenas prácticas ambientales, un impulso y mejora en la calidad de la agricultura sostenible.

El agua salobre que incesablemente mana de estas tierras, y que ilegalmente se conduce para su vertido, mediante zanjas, al Río de Baza, debe quedarse donde nace de forma natural y la tierra la reclama, en el Humedal del Baíco, para dar lugar a un espacio natural que puede ser único en Andalucía, por sus características ambientales, geológicas, naturales y climáticas.

Por todo ello, los grupos firmantes de esta nota de prensa, queremos terminar haciendo una llamada a la responsabilidad de los organismos públicos con competencia en esta materia (Ayuntamiento de Baza, Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio) para que asumiendo sus competencias y obligaciones legales, no se desentiendan ni un día más en la protección y puesta en valor de este singular lugar.

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Un fuerte abrazo y no dejéis de luchar por lo que es vuestro, por lo que es de todos! Por un Humedal de El Baíco lleno de vida y agua!

Más Fotos en nuestro album de El Baíco en   (pincha en el icono)

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Paisajes del Agua: El placer de pasear junto a un río (a propósito del Darro)

Muy buenas! Hoy es miércoles y como cada miércoles reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Hoy me siento especialmente emocionado con el texto que os voy a presentar y no sólo por hablar acerca del río Darro, emblema de Granada, sino de su majestuoso y envolvente paseo y de lo poco considerados que hemos sido muchas veces con él… ¿valoramos justamente lo que tenemos? !Espero que os guste y pasaros por su web!

EL PLACER DE PASEAR JUNTO A UN RÍO (A PROPÓSITO DEL DARRO)

Antonio Castillo

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Camino de la fuente del Avellano, detalle de una litografía de Chapuy (1841 ca)

Desde la más remota antigüedad el hombre buscó el amparo de los ríos para vivir. El agua no era sólo la indispensable bebida, era también la comida en forma de los frutos,  la caza y la pesca que se criaba en ella. Pero los ríos brindaban otros muchos bienes y servicios. Amortiguaban las temperaturas extremas. Labraban hoces y cañones en los que era fácil horadar cuevas donde vivir, protegerse de inclemencias y defenderse de enemigos y depredadores. Sus orillas eran usadas como kilométricos corredores de comunicación, mientras que mas tarde, con la llegada de la navegación, las vías del transporte y el comercio se desplazaron a los mismos cauces. Pero sería la agricultura, y la consecuente domesticación de las aguas, la que produjo la mayor revolución, con tierras aledañas transformadas en cultivos de regadío y multitud de acequias e ingenios que generaban fuerza motriz. El hombre se hizo sedentario y de esa forma se anclaron definitivamente las civilizaciones a las márgenes de los ríos.

Pero había otra potentísima fuerza, inmaterial e invisible, que abrazaba con lazos de acero los pueblos a sus ríos. Era el espíritu. Era la atracción atávica que ejercían dioses y divinidades, así como la fertilidad que simbolizaban las aguas fluyentes. Pero era también el bienestar y el placer que provocaba saber que el río estaba cerca, poder oírlo, pasear por sus orillas, empaparse de sus luces, colores y olores, y ver a cada paso la palpitante vida que brotaba junto a él. Y era también la atracción añadida que ejercía ese permanente trasmutar que tienen las corrientes de agua y sus reflejos, que hechizaban el subconsciente como las olas del mar o las llamas de las hogueras. Era, en definitiva, un atavismo interior hacia el agua (y el fuego), que aún perdura en lo más profundo de nuestra herencia genética.

Todo esto viene a cuento de nuestro querido río Darro y de recientes reportajes de prensa que han señalado (una vez más) el lamentable estado del camino de la fuente del Avellano (y de las tres fuentes asociadas a él), mancillado y sin salida. En un tiempo lejano, este río tuvo muchas de las funciones citadas. En época romana y, especialmente, musulmana el Darro mantenía una vigorosa conexión con la ciudad, que atravesaba en toda su traza urbana. Mientras, más arriba del Albayzín las orillas del río asistían al paso cotidiano de vecinos del Sacromonte, viajeros que iban hacia Levante, labradores, pastores, molineros, pescadores, bateadores de oro,  gentes, en definitiva, de muy diferente condición. En época cristiana, entre 1510 y 1936, se embovedaría en diferentes fases el tramo urbano comprendido entre la confluencia con el Genil y Plaza Nueva, al tiempo que iban perdiéndose los usos tradicionales, los puentes y las veredas que remontaban el valle más allá de la ciudad. De esta forma, el uso lúdico del río de Granada por excelencia quedó constreñido entre Plaza Nueva y el puente del Rey Chico (o del Algibillo) a través de la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes. Apenas 700 metros que algunos viajeros ilustres definieron, con todo acierto, como la calle más romántica y bella del mundo, objetivo de miles de grabados, litografías, cuadros y fotografías antiguas. Un paseo fluvial que recorren millones de turistas y granadinos cada año, situado nada más y nada menos que entre la colina de la Alhambra en la margen izquierda, y el empinado y laberíntico barrio árabe del Albayzín en la derecha. Un tramo efectivamente bellísimo, pero injustamente corto, cerrado al paso a partir del puente del Rey Chico  (o, si se quiere, de la fuente del Avellano, casi 800 metros más adelante).

Es verdad que llegados a ese punto se brindan alternativas de paseo fantásticas (cuesta de los Chinos o camino del Sacromonte, entre otras), pero es una auténtica pena que el camino natural ahí del río, el del Avellano, se halle en la práctica perdido para la ciudad, sin salida, y a expensas del abandono y el vandalismo. Y, ello es especialmente doloroso cuando ese camino de uso público se prolongaba no hace tanto tiempo río arriba a lo largo de un valle que sigue siendo muy atractivo. En una época de auténtica explosión en Granada del turismo, del senderismo y del simple placer por el paseo sosegado de miles de ciudadanos, no se entiende bien cómo la gente se conforma con ese brusco final, cómo esa otra corriente que navega hacia arriba por la calle más bella del mundo y la más transitada por los turistas, con hambre de ciudad, de río y de paisajes, asume acabado allí su paseo fluvial. Son muchas las voces de particulares, asociaciones vecinales, culturales y senderistas, entre otras, que reclaman una solución. Lo más urgente es la prolongación de ese camino de los aguadores, literario y cultural del Avellano, icono de la Granada romántica, el arreglo de las tres fuentes, y su enlace con el del Sacromonte. A ser posible deberían también recuperarse las veredas semiperdidas que antaño subían por las márgenes del río hacia Jesús del Valle (y desde ellas a la Umbría del Generalife y el Llano de la Perdiz) hasta el puente de Teatinos (desde ahí el sendero está mejor). En definitiva, es necesario mimar más ese entorno fluvial sacromontano cultural y natural, antesala del río que baña solo unos metros más abajo el excepcional enclave Patrimonio de la Humanidad que es el recinto monumental de la Alhambra y el Generalife,  y el barrio del Albayzin.

Parece ser que la situación puede dar un giro favorable en un plazo relativamente corto de tiempo. Que hay determinación y, lo más importante, un proyecto dotado económicamente para llevar a cabo las actuaciones necesarias. Si eso es cierto, siento verdadera envidia de los futuros artífices y ejecutores de ese proyecto. La historia les va a ofrecer la extraordinaria oportunidad de prolongar el paseo más bello del mundo varios centenares (e incluso millares) de metros aguas arriba, eso sí con otras vistas y otra personalidad que complementará muy bien a la del incomparable y turístico paseo actual.

Ojalá, dentro de poco tiempo nuestros espíritus, al igual que los de nuestros ancestros, puedan esponjarse de nuevo oyendo el rumor de las aguas del Darro entre las laderas del Generalife y del Sacromonte, camino de Jesús del Valle para los más andarines, a lo largo y ancho de ese valle de Valparaiso.

¡Qué paradoja, que un valle con un nombre tan bonito, sugestivo y evocador permanezca mal comunicado y olvidado por parte de la ciudad de Granada!

 

 

De nuevo me quedo sin palabras. Un texto genial y un tema que requería firmeza a la hora de reclamar. Es una reflexión importante y sincera, todos deberíamos aprender a valorar lo que tenemos, puesto que muchas veces lo cercano nos queda demasiado lejos en el respeto. Aprendemos cada día de un grande. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

Entrada completa y mucho más joyas en la web de Paisajes del Agua

 

 

Río Dúrcal 11.05.14

Muy buenas de nuevo! A la carga!

Cultivos del río Dúrcal

Volvemos a la carga con uno de los cursos fluviales más bonitos y poco conocidos de la provincia. Por poco conocidos no me refiero a que la gente no sepa de este hermoso paraje, sino que muchas veces no llegan a ver rincones del mismo que impresionan y que por poco accesibles, salirse de la ruta o por ser algo más agrestes, suelen perderse al ojo poco habituado. Verdaderas maravillas que tuve la oportunidad de disfrutar junto a mi intrépida perrita Zooey y a mi mejor amigo José Antonio Ferrándiz!

Z a su rollo…XD

Cañón y galería del río Dúrcal

Las rutas señalizadas siempre son un buen comienzo así que decidimos acercarnos al río por las mismas…en realidad era lo más fácil. Dentro de la zona habilitada de senderos comenzamos haciendo algunas paradas de rigor para inmortalizar el momento y la primera sorpresa, junto a la rivera adaptada del río Dúrcal para uso recreativo y ‘domingueril’ (sí, mesas para japar junto a la corriente del río entre el sonar de los pájaros), observando y fotografiando la vegetación encontré una de mis plantas favoritas, el trébol pratense, con la salvedad de que en lugar de 3, ¡una de sus hojas era tenía 6 foliolos! Mucho mejor que los simples tréboles de 4 ‘hojas’…se creen la monda.

Trifolium pratense con una hoja de 6 foliolos

Bosque de ribera de fresnos del río Dúrcal

Como podéis ver, desde el principio encontramos sorpresas. Pero lo mejor estaba por llegar. Lo bueno de ir con tu mejor amigo es que las respuestas a las preguntas acerca de si apetece jugársela un poco más por hacer una foto o perder algo más de tiempo en un sitio, se responde solas. Por eso, aunque decidimos seguir la senda que cruzaba por puentes de orilla a orilla, descubriéndonos distintas perspectivas y lugares del río, nunca había que gastar más de un par de palabras en salirse del rumbo senderil y escalar un risco o buscar una panorámica más amplia.

Pequeños desvíos de riego

Zona de merenderos del río Dúrcal

Pero cómo no hacerlo así, si el sitio se prestaba a dar rodeos y descubrir sus secretos a casi cada recodo del cauce. No había momento sin parada ni parada sin motivo. Encontramos un sin fin de flores impresionantes, contrastes geomorfológicos, bichos interesantes y agua, mucha agua. Y es que el río Dúrcal a final de mayo es un río afortunado con un caudal envidiable. Lógico ya que estábamos en un tramo cercano al Parque Natural de Sierra Nevada, sin embarga ya ni eso garantiza buenos caudales. En este caso sí, y es digno de mención. El potente caudal que nos encontramos encajaba con los hermosos bosquetes de ribera que nos cobijaban de un sol duro e impasible que aquí en las puertas del Valle del Lecrín parece que pega más.

Acequia Márgena

Distribuidores del río Dúrcal a la acequia Márgena…y Zooey 😉

La zona, geológicamente caliza y con amplias zonas de derrubios y arenas del poderoso río, permitía pasar de ambiente muy húmedos y frondosos en los meandros y encajonamientos del cauce, a especies aromáticas y especialistas resistentes al solano y la sequía en las duras laderas que completan las alturas del valle. La biodiversidad de la zona en apabullante, sólo espero poder transmitiros parte de la misma. Volveremos a por más, seguro.

Este río y sus orillas son el claro ejemplo de que una serie de vegetación compleja y que viene definida por su paisaje geológico. También de lo dolorosamente difícil que es definir una serie de vegetación en zonas tan contrastadas como esta. En espacio de unas pocas decenas de metros encuentras especies fuertemente dependientes de una humedad alta, viviendo junto al lecho casi plano del río, como especies altamente resistentes a la ausencia del líquido elemento casi colgando de paredes prácticamente verticales y tan expuestas que necesitan emplearse al máximo para no ser carbonizadas.

Poza de la Pileta

Explanada de la junta con los barrancos

A lo largo del camino encontramos varias entradas de agua desde las acequias de riego que discurren en paralelo. Dichas entradas forman una serie de cataratas muy vistosas y que aportan a las orillas un sonido especial y de conjunto con los pajarillos de sotobosque. No se trata de caídas naturales pero aportan belleza al paisaje y oxigenación al agua, amén de devolver caudal al río que aporta mejora ecológica.

Puente a puente, de orilla a orilla, con el río encajonándose cada vez más, empiezan a llegar más momentos donde pararse y retratar al medio. En el dique de riego al que llegamos se forman un embalse por encima y una balsa por la baja, precedido de un salto de agua en cascada magnifica. Esta zona en concreto junta muchos fresnos y mimbreras, herbáceas y helechos se mezclan para dar frondosidad a las orillas.

Los pasos sobre acequias, testigos de caudal, controles de paso, etc., hacen muy emocionante el paso por el río, pero incluso es mejor entre los árboles de lado a lado del río, troncos de puente…Lo que viene siendo un bosque de galería de verdad. La única pena es lo limitado del área que cubre. Como ya hemos comentado el área circundante son cañones y valles escarpados además de un material de suelo poco proclive a vegetación arbórea. Pese a esto, están llenos de vida en forma de arbustos espinosos, orquídeas, jaras…

Barranco de la Rambla aportando al río Dúrcal

Si seguimos avanzando llegaremos a las arenosas juntas de los barrancos del Lobo y de la Rambla que forman las partes más amplias del encajonado valle del río Dúrcal. Un ejemplo de zona con mucha agua y fresnos dentro de esta área es la Poza de la Pileta o Pipa. En torno a esta zona podemos acudir a los caminos de las acequias para hacer más interesante la ruta, tanto a nivel de diferentes tipos vegetales como de paisajes e insectos, especialmente curioso el gran número de mariposas que podemos encontrar. Pasamos desde zonas muy áridas hasta zonas muy frondosas.

Al seguir avanzando llegamos a varios pasos muy curiosos que circundan el cauce como trincheras ancladas a la vertical de las rocas. También pasamos por cavernas horadadas para el paso de acequias e incluso tomas paralelas que hacen la ilusión de tras cauces a distintas alturas. En algunos de estos sitios llegamos a ver hasta 6 tipos diferentes de arañas que hacen festín con los insectos voladores de estas zonas, así como varios escarabajos sorprendentes que trataremos de identificar.

El final de nuestro camino es subir una última senda escarpada que nos lleva al salto de agua de la Central Eléctrica de Dúrcal, llamada cascada de los Bolos o del Canal de Fuga, una preciosa cascada en forma de cola de caballo de varios metros que prolonga en una poza que da a una acequia (Márgena) que vuelve al río…siempre ha de volver al río. La postal es de cine y aquí decidimos parar un rato y disfrutar. Con amigos siempre es mejor y con el mejor siempre es insuperable.

Un gran día en una zona que merece respeto y cuidado, un paraíso entre montañas que nutre a todo el Valle del Lecrín de una de las mejores aguas Sierra Nevada. Merece enormemente la pena visitar y valorar su patrimonio cultural y ambiental. Su riqueza en biodiversidad vegetal, así como sus pequeños habitantes completan una zona de grandes sorpresas.

Seguimos buscando el agua!

Z en uno de los puentes naturales

Lo mejor: mucha agua, mucha biodiversidad, mucha vida, cascadas

Lo peor: muchísimas tomas que drenan el río, cierto deterioro en algunas riberas

Muchas más fotos en nuestra galería de  (click en el icono)

Más info:

http://adurcal.com/enlaces/cultura/patrimonio/rio/index.htm

http://www.adurcal.com/mancomunidad/guia/rutas/1/1.htm

http://cienpatas.blogspot.com.es/2014/05/en-el-rio-durcal.html

http://caminosdelsur5.blogspot.com.es/2011/08/nacimientos-del-rio-durcal.html

Paisajes del Agua: Otoño en el río de la Ermita

Buenas de nuevo!! Volvemos con un nuevo re-post desde el blog de Paisajes del Agua de Antonio Castillo! En esta ocasión nos habla de como trascurre el otoño en uno de los paisajes de montaña más hermosos de la provincia, ¿te atreves a descubrir cuál es?

OTOÑO EN EL RÍO DE LA ERMITA

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Otoño en el río de la Ermita, aguas abajo del Despeñadero

Ahora que el húmedo otoño tiñe de colores sierras y valles, es buen momento para traer a esta ventana de “Paisajes del Agua” un rincón especial, como es el del río de la Ermita (de Prado Negro o del Molinillo), en la provincia de Granada.

El río de la Ermita tiene muchas cosas interesantes que mostrar. En su cabecera se halla el arroyo del collado del Agua y el manantial de Fuente Grande (de Prado Negro, que con ese nombre tan común es necesario poner apellido), donde brotan aguas frías y puras de las calizas de Sierra Arana. Aguas viajeras, cuyos derechos de propiedad, desde siglos, permitieron su transporte por canal a varias decenas de kilómetros de distancia. A tal efecto, en el mismo nacimiento de Fuente Grande tiene su embocadura la conocida como acequia del Fardes, una obra monumental que llevaba el líquido elemento hasta las puertas de la ciudad de Granada. Un primitivo trasvase de cuencas desde la del Guadiana Menor a la del Genil. Hoy, la acequia no cumple su inicial función por su importante deterioro y por el escaso caudal del manantial, si bien sirve como privilegiada plataforma para un sendero de montañeros y visitantes del Parque Natural de la Sierra de Huétor, donde se localiza este coqueto valle.

La cabecera de la cuenca es abundante en nacimientos, que responden al drenaje de varias “escamas” calizas superpuestas, las cuales se dejan ver en el paisaje como esbeltas muelas y altos farallones, una de las señas de identidad más genuinas de este valle. Son las escamas que los geólogos dieron en llamar las de Despeñadero-Cañamaya. Precisamente, el topónimo del Despeñadero alude a una de esas escamas, otro de los rincones interesantes que conviene visitar, un alto cortado en trancos o escalera por donde se precipitan las aguas nacientes para dar lugar a vistosas cascadas tapizadas de travertinos y viejos musgos. Y, a partir de ahí, transcurre ya un humilde río de apenas 5 kilómetros de longitud (una vida demasiado efímera para un cauce tan bello) hasta fundirse con el río Fardes. En esa confluencia se levantó en tiempos remotos una venta carretera muy conocida, la del Molinillo, por donde después pasaría la carretera nacional de Granada a Murcia y Almería, que más tarde sería abandonada por al autovía (la A-92) que sorprendentemente se trazó por la umbría, la margen contraria. Durante mucho tiempo, la venta fue lugar de parada obligada para degustar jamón, vino y un excelente pan casero. En su añeja barra se acodaban para contar sus lances los pescadores que acudían en busca de las bravas truchas comunes del río. El lugar fue elegido también por el famoso curandero Manuel para alzar allí su choza. Hoy, estos ríos del Fardes y de la Ermita, igual que la venta y la choza, son un espejismo, casi una ruina, de su glorioso pasado.

Pero, dejando atrás estas nostalgias del pasado y si bien la abundancia de caudales no acompaña, el paisaje de este valle sigue siendo realmente sobresaliente. La policromía de su bosque de galería le brindan una rica paleta de colores en otoño. Son entonces muchos los devotos que acudimos allí a empaparnos de sus abigarradas coloraciones, dorados-oro de alamedas y choperas, rojos de espinos, rosales, majuelos y majoletos, anaranjados de cornicabras o rojizos de quejigos. Paleta salpicada con otros amarillos y dorados de fresnos, olmos y sauces, o de árboles de fruto de sus abandonadas vegas, como membrillos, higueras y manzanos. Y todo aderezado con verdes de diferentes tonos, desde los vivos de los pinos hasta los apagados de las viejas encinas, que dominan su bosque, típicamente mediterráneo. Y en las terrazas y vegas del arroyo, alfombras de hojas muertas y otro mundo de color y diversidad, el de las setas, que también tienen su legión de devotos y seguidores.

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Sí, este valle de la Ermita es toda una delicia de luces, colores y olores en el otoño, al que es muy recomendable rendirle, al menos, esta visita anual.

 

Dejo para otra ocasión hablar de las causas de sus cada vez más raquíticas corrientes, en las que antaño nadaban valientes truchas comunes y habitaba el cangrejo de río autóctono.

 

Es sin duda un paisajes digno de visita y Antonio vuelve una vez más a acercarnos a un lugar de en sueño de una forma sencilla y agradable. Os agradecemos el seguimiento y como siempre, ¡os pedimos que difundáis!

 

 

Visita el post orignial y mucho igual de interesantes en Paisajesdelagua.es

 

 

El origen de Granada a través del agua

El origen de Granada a través del agua

Desde GranadaiMedia recogemos esta interesante noticia:

Granada Nazarí y Renacentista. 1600′ es un libro imprescindible editado por la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente que analiza la relación entre el agua y el desarrollo territorial de la ciudad de Granada a lo largo de su historia.

Granada nazarí-renacentista

La Escuela de Estudios Árabes, situada en la cuesta del Chapiz, en el Albaicín, acogió la tarde del jueves la presentación del libro ‘Granada Nazarí y Renacentista. 1600′, la quinta entrega de la colección ‘Agua, territorio y ciudad‘ que contó con la presencia del consejero de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Luis Planas.

Se trata de una publicación que analiza la relación entre el agua y el desarrollo territorial de la ciudad de Granada a lo largo de su historia. Está ilustrado con espectaculares dibujos realizados por la arquitecta Rocío Espín, y cuenta con artículos de personalidades como el exdirector general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, y expertos en distintas disciplinas relacionadas con el territorio como Juan Calatrava, Francisco de Asís Rodríguez, Antonio Jiménez Torrecillas, Antonio Castillo Martín, Francisco Valle Tendero, Juan Carlos Rubio Campos y José Ramón Guzmán Álvarez.

Para el desarrollo de los contenidos ilustrados de esta obra se ha escogido el lapso de tiempo entre finales del XVI y comienzos del XVII, un periodo crucial en la construcción de la imagen de Granada, con la amalgama de la herencia hispano musulmana y  su cultura del agua, y con las posteriores corrientes renacentistas traídas por los castellanos, según se explica en el libro.

Tras la presentación inicial del director de la Escuela de Estudios Árabes, Juan Castilla Brazales,  intervino la joven arquitecta Rocío Espín quién se refirió la complejidad del trabajo ilustrativo, todo un reto profesional al afrontar -según confesó- los problemas derivados de adaptar a escala y color las láminas que se recogen en la cuidada publicación.

Noticia completa en GranadaiMedia

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