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17 de junio, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

17 de junio, Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

Muy buenas a tod@s! Hoy es un día muy señalado en la lucha contra la pérdida de ecosistemas. Hoy es el día en que tratamos de concienciar acerca de los cambios y pérdida de biodiversidad que sufre los suelos y, por ende, los ecosistemas de nuestro país a causa del avance de la desertificación y la sequía. En España el 5% de la superficie está desertificada y hasta el 30% está en estado de grave deterioro a causa de malas prácticas agrícolas y pérdida de la cubierta vegetal.

Este problema se hace muy patente en el sudeste peninsular, siendo regiones como Almería, Alicante, Murcia y Granada especialmente afectadas. No se trata de que el terreno evolucione hacia otro ecosistema, se trata de que debido a las tallas, los incendios y, en general, la pérdida de masa forestal y matorral, nuestros suelos y ecosistemas se están viendo totalmente expuestos a deslizamientos de ladera, erosión por barranqueras y ramblas incontroladas en periodos de lluvia y, al final pérdida de la capa habitable del suelo.

En la actual situación, el ritmo de pérdida de suelo hace que ni siquiera puedan formarse ecosistemas desérticos. Es tan acelerado el proceso que sólo se crean yermos muy difíciles de recuperar. Es momento ya de que tomemos conciencia y exijamos que se cuide de un recurso tan importante como el suelo, que tengamos cultivos, ecosistemas, agua almacenada y sustento para ecosistemas acuáticos, etc. Si perdemos este gran recurso, perdemos todo.

Os dejo con el comunicado oficial de la ONU para este día tan señalado:

«La degradación de la tierra, causada o exacerbada por el cambio climático, no solo supone un peligro para los medios de vida, sino también una amenaza para la paz y la estabilidad.»

Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon

17 de junio de 2014

Tema de 2014: «La tierra pertenece al futuro, protejámosla del cambio climático»

Aproximadamente 1.500 millones de personas en todo el mundo viven en tierras que están en proceso de degradación, y casi la mitad de los habitantes más pobres del planeta (un 42%) sobreviven en zonas ya degradadas. La degradación de las tierras convierte a estos lugares en los más inseguros del mundo. En algunos casos, esta inseguridad puede llegar a desestabilizar regiones enteras.

Aunque estos territorios pueden parecer lejanos a aquellos que viven en ciudades o en países desarrollados, los efectos del sufrimiento de estos seres humanos repercuten en todo el mundo. Se estima que en 2020 unos 60 millones de personas emigrarán desde las zonas desertificadas del África subsahariana hacia África del Norte y Europa.

Cartel del 2014

El objetivo de este año es concienciar acerca del potencial de la adaptación basada en los ecosistemas —es decir, la conservación y mejora de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos para incrementar la resiliencia ecológica y reducir la vulnerabilidad de la población—, como estrategia para hacer frente a los efectos del cambio climático, especialmente en las tierras áridas. Los ecosistemas que gozan de salud son más resistentes a los peligros que presentan las alteraciones del clima.

En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (resolución 49/115 Documento PDF) para fomentar la conciencia pública sobre el tema, así como también la puesta en acción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) Documento PDF en aquellos países afectados ya sea por graves sequías, por desertificación, o por ambas, en particular en Africa.

Enlaces de interés:

Noticia en 20minutos.es 

Página de la ONU

El mundo desconocido de los charcos (Febrero de 2014)

¡Volvemos entre charcos!

Charco cerca d ela rotonda de La Chana

Últimamente no dejamos de recibir ciclogénesis y borrascas una tras otra. Pese a todo, este año Granada está siendo más seco que el anterior. Si recordáis, el año pasado empezó a llover desde octubre y llegamos hasta bien entrado abril, teniendo el marzo más lluvioso desde hacía bastante tiempo. Pero este año hidrológico casi no ha empezado a llover de manera continuada hasta enero, salvando algunas tormentas puntuales. Así las cosas, podría pensarse que este año tendrá que llover más…pero cuánto más o cómo, mejor dicho.

Y sí, la pregunta es más bien cómo a cuánto. Normalmente nos importa más el cuánto llueva, pero lo que más debería preocuparnos es el cómo. Tanto es así que no nos dejan de llegar noticias de la costa gallega y del cantábrico sobre inundaciones y trombas. Algunas, las menos, también de nuestra provincia ¿Está lloviendo más que el año pasado? Realmente no mucho más, pero si más concentrado en el tiempo. Aquí es donde tenemos que hablar del suelo y cómo se colmata, y es que el suelo es el principal factor para hablar si las lluvias han sido buenas o no. El suelo es el que va a recibir y almacenar tanto en las capas superficiales o edáficas, como en las profundas o acuíferas, pero no lo hace de una manera uniforme según llueve, esto es, el suelo no absorbe según recibe, sólo puede adquirir humedad a un ritmo que, por lo normal en nuestros ecosistemas mediterráneos, suele ser lento. Va a depender de la textura del suelo, su aireación y de la cantidad de arcillas, por ejemplo. Es por ello que las lluvias intensas durante poco tiempo no sólo no ayudan a llenar acuíferos sino que causan la colmatación superficial del suelo y provocan riadas, torrenteras, deslizamientos de ladera…incluso a nivel de presas o embalses son perjudiciales dado que provocan mucha escorrentía y estas obras de ingeniería tienen que liberar agua demasiado pronto al no poder retenerla, amén de que esa escorrentía colmata más rápido tales sistemas al arrastrar más materia en suspensión. Esas lluvias no hacen posible que el agua se filtre en profundidad que es dónde realmente van a dar reservas para los meses de estío y va a permitir que los embalses no bajen su nivel tras los eventos de lluvias.

Parece contradictorio, pero mucha lluvia en poco tiempo sólo da problemas y aporta muy poco a las reservas. Es por eso que el agua de lluvia en Granada este año, pese a ser ‘poca’ de momento, está siendo muy bien aprovechada, ya que el ritmo constante y bien repartido en el tiempo y en la intensidad de las lluvias está permitiendo una mayor permeabilidad del suelo y casi no se está perdiendo por escorrentías descontroladas esa agua. Llegados a este punto es cuando damos sentido al título del post hablando de los charcos. Los charcos, grandes incomprendidos de nuestra vida moderna, no son sino la acumulación de agua en superficie (se necesitaron años de uso de potentes ordenadores para dar lugar a esta conclusión XD), pero nos puede sorprender más de una cosa sobre ellos. Los charcos y charcas que se forman a nuestro alrededor son fuente de vida más o menos efímera. En cualquier solar o baldío más o influenciado por el ser humano, alrededor de nuestros parques o en zonas de agricultura, proporcionan ecosistemas llenos de vida duren el tiempo que duren. Pero los charcos también son un indicativo. Como hemos comentado, el año pasado llovió mucho y desde temprano, en sucesos muy puntuales, lo que dio lugar a charcos muy efímeros y ligados a las tormentas; por otra parte, este año, los charcos más o menos grandes han ido apareciendo poco a poco, han tardado más en formarse, pero también son más estables y nos acompañarán más tiempo, con los beneficios que tienen en muchos aspectos. Como hemos comentado esto sucede por cómo de rápido se colmate la capa superficial, los charcos tempranos y efímeros son sólo escorrentía que ha quedado aislada; los charcos tardíos y más o menos estables son un signo de que el nivel freático ha llegado a superficie, esto es, que se han llenado los acuíferos y el excedente colmata zonas de la superficie. Estos sitios inundables, bien por movimiento de tierras humano, bien por simple morfología del terreno, son históricamente formaciones de zonas húmedas, pero las captaciones, drenajes, etc. Han causado que sólo salgan a la luz de vez en cuando y cuando no hay sequía. La situación de este año nos va a permitir disfrutarlos durante mucho más tiempo y, a la naturaleza, recuperar lo que es suyo en pare, brindándonos panorámicas bellísimas y permitiendo que la vida vuelva aunque sea por un tiempo. Los charcos son más de lo que parecen.

No sólo hablamos de charcos en solares, zonas de ‘campo’ de la periferia de ciudades o de huertos de vegas agrícolas. En algunos casos hablamos de verdaderos humedales drenados antaño como el Humedal del Baico en Baza. Algunas zonas de montaña como la Sierra de Huétor o Sierra de Alfacar ven sus remansos o ‘recogederos’ (zonas de confluencia de líneas de agua que se encharcan) repletas, permitiendo el resurgir natural, zonas de criadero de invertebrados y anfibios, y también permitiendo abrevar a animales de ganadería. Otros humedales que conservamos hoy día ven actualmente aumentada su superficie hasta niveles de antaño, recuperando su zona inundable. Pero si, la mayoría los podemos disfrutar en zonas poco asociadas a la naturaleza y que pueden volverse verdes, este año más incluso, durante un buen tiempo.

Canchales en Sierra de Alfacar

Pues bien, ya veis que la lluvia puede ser mejor o peor aunque nunca llueva a gusto de todos y que un charco a tiempo o a destiempo nos indica cómo van las cosas antes de que pasen desgracias por las lluvias. Recordad que los días de lluvia pueden fastidiar un finde e incluso deprimir, pero hay que saber disfrutar de ellos pues también podemos tener un buen rato escuchándola caer, viendo una peli o disfrutando de los paisajes y arcoíris que nos deja. Mejor ver lo positivo, ¿no? ¡¡Felices tardes de lluvia!!

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