Foto de la Semana 15.02.15
Foto de la Semana desde el barranco de la Mina, Albuñol vía José Luis Pedraza:
Muy buenas! Hoy es miércoles y como cada miércoles reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo, Paisajes del Agua. Para hoy os traigo un nuevo post acerca de un tema que quizás os sorprenda: los criptohumedales. ¿Sabéis lo que son? Pues yo tampoco sabría explicaros bien…¿qué tal si aprendemos juntos?!Espero que os guste y pasaros por su web!

Antonio Castillo
Hoy 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales. Creo que no es necesario incidir (una vez más) en la importancia que estos espacios húmedos tienen, especialmente para la biodiversidad. No en balde, están considerados los ecosistemas más productivos del mundo, la mayoría catalogados como áreas protegidas. Pero cuando uno piensa en humedales, rápidamente acude a nuestra mente Doñana, las Tablas de Daimiel, la Albufera de Valencia, y tantos otros enclaves lagunares o encharcados como, afortunadamente, aún conserva la Península Ibérica, aunque es mucho y valioso lo que hemos perdido ya (un 60 % de la superficie en el siglo XX).
Pues bien, para conmemorar esta efemérides he querido traer aquí al débil, al callado, al desconocido criptohumedal. En un primer borrador, había titulado este pequeño artículo “Los criptohumedales, al agua escondida”, pero comentándolo con un compañero del café de media mañana (¡cuanto ingenio se activa con ese oloroso brebaje!) me dijo: ¿y eso que es? Y, efectivamente, caí en la cuenta que ese era el encabezado que necesitaba, porque para el común de los mortales los humedales son áreas inundadas o encharcadas, pero, ¿eso de criptohumedales, qué es?
Bueno, la raíz griega cripto, que significa oculto o escondido, ya nos aclara mucho. Por decirlo así, son un tipo de humedales en los que agua no llega habitualmente a aflorar en superficie (queda oculta, escondida), pero está allí, muy cerca, empapando la zona radicular de las plantas. Por esa razón, la manifestación más evidente del criptohumedal es la proliferación de vegetación freatofita, similar a la hidrófila de los humedales clásicos. Corresponden a esos manchones y ribazos de juncos, cañas, carrizos, tarajes, praderas turbosas, etc. que salpican por doquier nuestros campos, especialmente en navas, vaguadas, valles y barrancos. Lugares que desprenden humedad en los ardientes estíos y salpimentan nuestros paisajes, muchas veces entreverando extensos campos calmos y de cultivo. Eran las zonas encharcadizas de los antiguos labradores, que conocían bien porque a poco que lloviera en muchas de ellas se atascaban bestias y tractores. Por razón de ser consideradas áreas perdidas e improductivas para el cultivo y por la apetencia que para el hombre siempre tuvo esa agua tan a la mano, desde antaño han sido espacios muy vulnerables, bien por drenaje o por la extracción del agua freática que les daba vida (y también por el cambio del clima).
Ni que decir tiene que los criptohumedales son infinitamente más numerosos que los humedales tradicionales, con los que mantienen similitudes evidentes, no solo de vegetación como se ha comentado, sino también en cuanto a las funciones y beneficios ambientales que producen. Son biotopos que enriquecen y embellecen el paisaje y, sobre todo, son lugares de refugio y cría de especies de muy diversa condición (no solo acuáticas). En definitiva, son islas de humedad y de vida, especialmente apreciadas, como es de imaginar, en climas áridos y semiáridos.
Es verdad que los criptohumedales no son tan magníficos a la vista como los humedales, que son los que se llevan todas las medallas, las protecciones y las efemérides, pero su abundante y diseminada presencia en cualquier tipo de hábitat, desde los fríos de alta montaña a los cálidos de las planicies litorales, es vital para muchas especies animales y vegetales. Cuando nos tropecemos con ellos en cualquier excursión o salida al campo, ya sabremos lo que son. Cuidémoslos, lo pequeño también cuenta.

Nuevamente me quedo muy sorprendido. He de decir que conocía bien poco y qué mejor que aprender del mejor. Espero que os haya gustado y hayáis aprendido algo nuevo. Aprendemos cada día de un grande. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!
Entrada completa y mucho más joyas en la web de Paisajes del Agua
Muy buenas! Hace poco comenzamos a colaborar con la Asociación Buxus para dar a conocer sus actividades y reportajes sobre la Costa tropical Granadina. Esta asociación se dedica a denunciar injusticias ambientales y a dar a conocer el estado de la biodiversidad en la zona. Nos sirve de termómetro ambiental y esperamos que os anime a colaborar en sus actividades. En esta ocasión, os traemos una de sus grandes luchas reivindicativas, la declaración de la Sierra de Lújar como Parque Natural.
Asociación Buxus

Tras más de dos años de gestiones, recogidas de firmas, charlas informativas y campañas de difusión la propuesta de Parque de Sierra de Lújar permanece paralizada.
Las presiones de los colectivos locales de cazadores y propietarios unidas al temor de los alcaldes y alcaldesas de los municipios afectados a que esta oposición pueda significarle una sangría de votos en las próximas elecciones municipales, hace que los ayuntamientos de los municipios directamente afectados mantengan posiciones muy divergentes.
Así, municipios como Gualchos-Castell de Ferro, Motril o Torvizcón se han pronunciado a favor conscientes de que esta figura es un reclamo turístico de primer orden y que posibilitará la llegada de ayudas que, aunque escasas, siempre serán bienvenidas. A esto se suma la certeza del valor añadido que para cualquier producto local tendría poder contar con la denominación la marca Parque Natural, por lo que no es de extrañar que hayan sido las empresas de servicios turísticos, alojamientos rurales y colectivos ciudadanos los que más fervientemente hayan apoyado su declaración.
De otro lado se encuentran los municipios que portan mayor territorio al parque. Mientras que Órgiva y Vélez de Benaudalla mantienen un silencio ambiguo, Lújar se ha posicionado claramente en contra, aunque en privado sus dirigentes muestran una actitud más favorable. En estos municipios el peso de los colectivos de cazadores, que se han declarado beligerantes contra la propuesta, se suma a la de algunos grandes propietarios con gran influencia sobre las autoridades municipales.
Desde la Asociación Buxus no dejan de denunciar, no obstante, las contradicciones en estos casos: mientras se niega la figura de parque, los ayuntamientos piden y consiguen subvenciones para la construcción de centros de interpretación, museos o cursos de formación de guías turísticos de la naturaleza, un contrasentido que, denuncian, demuestra hasta que punto llega la improvisación en la gestión del patrimonio natural y de los recursos económicos públicos.
Mientras esta situación continua las oportunidades se pierden. A juicio de los conservacionistas se está dejando escapar una oportunidad única en un periodo de crisis como el actual donde esta marca de calidad podría estar revirtiendo sobre los ciudadanos.
Tampoco queda fuera de sus críticas la actitud de la Junta de Andalucía, que desde el primer momento se ha declarado imparcial en un juego que según la Asociación Buxus debiera estar jugando en primera persona, ya que se trata de proteger valores ambientes, culturales y paisajísticos irremplazables.
No obstante la Asociación no pierde la esperanza y seguirá batallando por esta propuesta. Entre las acciones inmediatas se encuentra la realización de un audiovisual sobre la propuesta y trasladar la batalla legal al ámbito de la Unión Europea. “Quizás desde lejos los árboles permitan ver el bosque”, han manifestado.
