Archivo de la categoría: Información Ambiental

Las fuentes del Poqueira

Las fuentes del Poqueira

  • El deshielo da su fruto a través de manantiales por los que mana el agua de la ladera sur de Sierra Nevada

Seguir el trazado del agua que desde los arroyos, borreguiles y lagunas de la sierra alimentan los cauces y cuencas de la Alpujarra es otra forma de contemplar el paisaje y entender la esencia de un territorio único

Hay 26 fuentes públicas en las calles de los tres pueblos que se alzan en la ladera del barranco de Poqueira. Por sus caños, destinados tradicionalmente a paliar la sed de hombres y animales, aún surge agua que procede de las corrientes subterráneas, de los acuíferos que reciben el fruto del deshielo de Sierra Nevada y actúan como aljibes naturales, depósitos permanentes que durante siglos garantizaron la subsistencia de los habitantes de una zona poblada desde el neolítico y convertida ahora en un punto de atracción para gentes de todos los rincones del mundo.

Noticia completa en Ideal.es

Más info, vídeo y fotos en Waste Magazine

 

Agua para la metrópoli

Agua para la metrópoli

Bajo los cortados del barranco de la Pileta, el río Genil aporta a la ciudad su caudal procedente de la alta montaña | Un paraje codiciado durante siglos, fortín árabe, cañada real y camino de tranvías, recibe las aguas del deshielo.

Zarzales, mimbreras y sauces ocultan un pequeño canal de aguas transparentes que al este de la localidad de Pinos Genil discurre hasta desaparecer en una conducción que traza un camino subterráneo hacia más allá del cerro del oro, en Cenes de la Vega, donde vierte su preciado líquido en las plantas potabilizadoras y una compleja red de suministro que lo repartirá por todos los barrios y casas de la metrópoli granadina, la ciudad y poblaciones de su entorno. Es el lugar donde parte de las aguas del río Genil son captadas desde hace más de un siglo para ser consumidas por más de 300.000 personas. Es un paraje singular, situado al fondo de los grandes tajos que forman los barrancos entre los que discurre el principal río de Granada y aguas abajo de la presa del embalse de Canales, tres kilómetros más arriba de la población que ancestralmente se conocía como Pinillos y que añadió el nombre del río a su denominación para llamarse Pinos Genil.

La principal captación de agua de abastecimiento para Granada y su área metropolitana está situada junto al azud de Pinos, tras la pequeña represa del embalse, junto a los restos de una antigua central eléctrica de la que aún se conservan parte de sus edificios semiderruidos.

Unos metros más arriba de la vieja central, el cauce del río, liberado ya de la contención que sobre él ha ejercido el embalse y sus sistemas de regulación, se deja caer por una última pared de hormigón para recuperar su cauce y ribera tradicional, y ahí, pocos metros más allá de la cascada artificial, el agua se deja llevar hacia una compuerta que accede al canal de la capital, que recibe desde aquí una parte fundamental del agua que necesita y que se complementa con una segunda captación que se encuentra en el pantano de Quéntar, y los pozos abiertos sobre el gran acuífero de la Vega de Granada.

Noticia completa en Ideal.es

Más info, vídeo y fotos en Waste Magazine

Baño en el Genil… con perro

Baño en el Genil... con perro

Junto al Puente Verde, las aguas del río se convierten cada tarde en una playa urbana donde refrescarse con amigos y mascotas.

Se ha convertido en una cita diaria de grupos de chavales y, sobre todo, de quienes quieren dar un baño a sus perros y dejarles que corran por el agua del río Genil, que al final del canal de aguas bravas, tiene un lugar por donde acceder, aunque para ello haya que obviar los carteles de prohibido el baño.

Noticia completa en Ideal.es

 

Agosto: Mejor bajo el mar… y en las cumbres

Agosto: Mejor bajo el mar… y en las cumbres

En pleno ecuador del estío las aguas someras del litoral granadino ofrecen paisajes desconocidos | Y en solo 30 kilómetros en línea recta, el ‘gran azul’ deja paso a las altas cumbres. J. E. GÓMEZ

El rigor del clima cambia usos y actitudes. La naturaleza explosiona con el amanecer, duerme en el cenit del sol y despierta con el crepúsculo, mientras el hombre busca el frescor del mar… y la montaña.

El incesante canto de las chicharras llena tiempos y espacios. Es sinónimo de calor, de verano y estío en los campos mediterráneos, de periodos en los que las temperaturas provocan la casi paralización de la actividad biológica mientras el sol cae en línea recta sobre la tierra. El batir de las alas de este insecto se extiende entre matorrales, caminos, prados y trigales secos. Es una llamada para procrear, pero también una señal de alarma que advierte de altas temperaturas, de que hay que mantenerse oculto a los rayos del sol y esperar la llegada de la oscuridad. Quienes al final de la primavera buscaron la energía solar para desarrollarse y cuidar de sus camadas, en agosto prefieren ocultarse de la fuerza del astro y cambian sus costumbres. La vida explosiona con el amanecer, se apaga al mediodía, y vuelve a surgir con la puesta del sol.

Las riberas se convierten en centros neurálgicos de la actividad de decenas de especies animales que buscan en los ríos, junto a los arroyos, acequias, charcas y manantiales, la humedad y el frescor que repare el desgaste energético provocado por las altas temperaturas. El agua toma el protagonismo como elemento básico para la vida.

En el litoral, el mar abre una nueva dimensión a los sentidos. Agosto es tiempo para sumergirse en un universo donde rigen otras normas, donde millones de seres vivos pueblan ecosistemas que se antojan imposibles pero que pueden contemplarse casi desde la línea fronteriza entre el agua y la tierra. Es el momento de conocer lo que el mar oculta. (….)

Mejor bajo el mar... y en las cumbres

Granada ofrece una segunda opción para el ecuador del estío. Desde cotas negativas, bajo las aguas del mar, es posible acceder a las máximas altitudes peninsulares. En solo 30 kilómetros en línea recta, el ‘gran azul’ deja paso a las altas cumbres, permite trazar en un solo día un viaje a través de la totalidad de los cinco pisos bioclimáticos que existen en el Mediterráneo: Termo (desde la playa hasta 600 metros de altitud); Meso (pasa a 1.500 m.); Supra (alcanza 1.900 m.) Oro (2.900 m.) y Crioro (Por encima de 2.900 m.), lo que implica poder pisar las cumbres más altas de la península Ibérica.

Noticia completa en Ideal.es

Más info, vídeos y fotos en Waste Magazine

Playas de agua dulce

Playas de agua dulce

Las aguas de baño continentales son un respiro para numerosos granadinos Pese al veto en el Genil desde el año 2006, muchos ciudadanos siguen visitando este río para ahuyentar el calor.

Los granadinos disfrutan de un domingo entre comida, árboles y refrescantes baños en el río Dílar.

Agosto se nota, y mucho. Este mes deja una imagen desierta de Granada año tras año, y los que se quedan en la ciudad, si no tienen una piscina a mano, buscan una forma de refrescarse en los lugares más cercanos. Las sombrillas, el mar, y la arena de la Costa queda muy lejos de aquellos que por diversas circunstancias no pueden separarse de la ciudad, así que pantanos, ríos, manantiales y arroyos dan en muchas ocasiones el respiro necesario para los sofocantes días de calor.

Granada tiene la fortuna de tener zonas de aguas de baño continentales formadas por ríos y embalses como el de Güéjar Sierra, el Dílar, el Maitena, el río Fuencaliente de Huéscar o el Fuencaliente de Orce. Son lugares donde se puede disfrutar de un ambiente menos caluroso y agradable, rodeados de naturaleza.

El merendero los Alayos, en la localidad de Dílar, es uno de los enclaves fijos para los bañistas de interior, y ayer fueron muchos los que decidieron combinar comida de calidad y baño en este singular paraje. Está claro que para algunos, las altas temperaturas que soporta Granada no son un impedimento para salir y divertirse, en vez de quedarse bajo el techo de su vivienda al amparo del ventilador.

Con las fiestas patronales de Dílar a la vuelta de la esquina, los caminos de los alrededores del río homónimo se llenaron de bañistas, que disfrutaron además de un temperatura cinco grados inferior a la de la capital.

El pasado mes de julio las aguas de baño continentales abrieron la temporada para que los visitantes pudieran disfrutar de embalses y ríos, con las condiciones de limpieza y salubridad precisas. Pero algunos granadinos no pueden desplazarse fuera de la capital y deciden bajar hasta las aguas del río Genil y sumergirse en ellas para huir del potente sol. La zona es muy visitada por numerosos bañistas, a pesar de estar prohibido tanto por la normativa de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir como por la Ordenanza de Convivencia del Ayuntamiento de Granada.

Noticia completa en GranadaHoy.com