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Paisajes del Agua: El placer de pasear junto a un río (a propósito del Darro)

Muy buenas! Hoy es miércoles y como cada miércoles reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Hoy me siento especialmente emocionado con el texto que os voy a presentar y no sólo por hablar acerca del río Darro, emblema de Granada, sino de su majestuoso y envolvente paseo y de lo poco considerados que hemos sido muchas veces con él… ¿valoramos justamente lo que tenemos? !Espero que os guste y pasaros por su web!

EL PLACER DE PASEAR JUNTO A UN RÍO (A PROPÓSITO DEL DARRO)

Antonio Castillo

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Camino de la fuente del Avellano, detalle de una litografía de Chapuy (1841 ca)

Desde la más remota antigüedad el hombre buscó el amparo de los ríos para vivir. El agua no era sólo la indispensable bebida, era también la comida en forma de los frutos,  la caza y la pesca que se criaba en ella. Pero los ríos brindaban otros muchos bienes y servicios. Amortiguaban las temperaturas extremas. Labraban hoces y cañones en los que era fácil horadar cuevas donde vivir, protegerse de inclemencias y defenderse de enemigos y depredadores. Sus orillas eran usadas como kilométricos corredores de comunicación, mientras que mas tarde, con la llegada de la navegación, las vías del transporte y el comercio se desplazaron a los mismos cauces. Pero sería la agricultura, y la consecuente domesticación de las aguas, la que produjo la mayor revolución, con tierras aledañas transformadas en cultivos de regadío y multitud de acequias e ingenios que generaban fuerza motriz. El hombre se hizo sedentario y de esa forma se anclaron definitivamente las civilizaciones a las márgenes de los ríos.

Pero había otra potentísima fuerza, inmaterial e invisible, que abrazaba con lazos de acero los pueblos a sus ríos. Era el espíritu. Era la atracción atávica que ejercían dioses y divinidades, así como la fertilidad que simbolizaban las aguas fluyentes. Pero era también el bienestar y el placer que provocaba saber que el río estaba cerca, poder oírlo, pasear por sus orillas, empaparse de sus luces, colores y olores, y ver a cada paso la palpitante vida que brotaba junto a él. Y era también la atracción añadida que ejercía ese permanente trasmutar que tienen las corrientes de agua y sus reflejos, que hechizaban el subconsciente como las olas del mar o las llamas de las hogueras. Era, en definitiva, un atavismo interior hacia el agua (y el fuego), que aún perdura en lo más profundo de nuestra herencia genética.

Todo esto viene a cuento de nuestro querido río Darro y de recientes reportajes de prensa que han señalado (una vez más) el lamentable estado del camino de la fuente del Avellano (y de las tres fuentes asociadas a él), mancillado y sin salida. En un tiempo lejano, este río tuvo muchas de las funciones citadas. En época romana y, especialmente, musulmana el Darro mantenía una vigorosa conexión con la ciudad, que atravesaba en toda su traza urbana. Mientras, más arriba del Albayzín las orillas del río asistían al paso cotidiano de vecinos del Sacromonte, viajeros que iban hacia Levante, labradores, pastores, molineros, pescadores, bateadores de oro,  gentes, en definitiva, de muy diferente condición. En época cristiana, entre 1510 y 1936, se embovedaría en diferentes fases el tramo urbano comprendido entre la confluencia con el Genil y Plaza Nueva, al tiempo que iban perdiéndose los usos tradicionales, los puentes y las veredas que remontaban el valle más allá de la ciudad. De esta forma, el uso lúdico del río de Granada por excelencia quedó constreñido entre Plaza Nueva y el puente del Rey Chico (o del Algibillo) a través de la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes. Apenas 700 metros que algunos viajeros ilustres definieron, con todo acierto, como la calle más romántica y bella del mundo, objetivo de miles de grabados, litografías, cuadros y fotografías antiguas. Un paseo fluvial que recorren millones de turistas y granadinos cada año, situado nada más y nada menos que entre la colina de la Alhambra en la margen izquierda, y el empinado y laberíntico barrio árabe del Albayzín en la derecha. Un tramo efectivamente bellísimo, pero injustamente corto, cerrado al paso a partir del puente del Rey Chico  (o, si se quiere, de la fuente del Avellano, casi 800 metros más adelante).

Es verdad que llegados a ese punto se brindan alternativas de paseo fantásticas (cuesta de los Chinos o camino del Sacromonte, entre otras), pero es una auténtica pena que el camino natural ahí del río, el del Avellano, se halle en la práctica perdido para la ciudad, sin salida, y a expensas del abandono y el vandalismo. Y, ello es especialmente doloroso cuando ese camino de uso público se prolongaba no hace tanto tiempo río arriba a lo largo de un valle que sigue siendo muy atractivo. En una época de auténtica explosión en Granada del turismo, del senderismo y del simple placer por el paseo sosegado de miles de ciudadanos, no se entiende bien cómo la gente se conforma con ese brusco final, cómo esa otra corriente que navega hacia arriba por la calle más bella del mundo y la más transitada por los turistas, con hambre de ciudad, de río y de paisajes, asume acabado allí su paseo fluvial. Son muchas las voces de particulares, asociaciones vecinales, culturales y senderistas, entre otras, que reclaman una solución. Lo más urgente es la prolongación de ese camino de los aguadores, literario y cultural del Avellano, icono de la Granada romántica, el arreglo de las tres fuentes, y su enlace con el del Sacromonte. A ser posible deberían también recuperarse las veredas semiperdidas que antaño subían por las márgenes del río hacia Jesús del Valle (y desde ellas a la Umbría del Generalife y el Llano de la Perdiz) hasta el puente de Teatinos (desde ahí el sendero está mejor). En definitiva, es necesario mimar más ese entorno fluvial sacromontano cultural y natural, antesala del río que baña solo unos metros más abajo el excepcional enclave Patrimonio de la Humanidad que es el recinto monumental de la Alhambra y el Generalife,  y el barrio del Albayzin.

Parece ser que la situación puede dar un giro favorable en un plazo relativamente corto de tiempo. Que hay determinación y, lo más importante, un proyecto dotado económicamente para llevar a cabo las actuaciones necesarias. Si eso es cierto, siento verdadera envidia de los futuros artífices y ejecutores de ese proyecto. La historia les va a ofrecer la extraordinaria oportunidad de prolongar el paseo más bello del mundo varios centenares (e incluso millares) de metros aguas arriba, eso sí con otras vistas y otra personalidad que complementará muy bien a la del incomparable y turístico paseo actual.

Ojalá, dentro de poco tiempo nuestros espíritus, al igual que los de nuestros ancestros, puedan esponjarse de nuevo oyendo el rumor de las aguas del Darro entre las laderas del Generalife y del Sacromonte, camino de Jesús del Valle para los más andarines, a lo largo y ancho de ese valle de Valparaiso.

¡Qué paradoja, que un valle con un nombre tan bonito, sugestivo y evocador permanezca mal comunicado y olvidado por parte de la ciudad de Granada!

 

 

De nuevo me quedo sin palabras. Un texto genial y un tema que requería firmeza a la hora de reclamar. Es una reflexión importante y sincera, todos deberíamos aprender a valorar lo que tenemos, puesto que muchas veces lo cercano nos queda demasiado lejos en el respeto. Aprendemos cada día de un grande. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

Entrada completa y mucho más joyas en la web de Paisajes del Agua

 

 

Río Dúrcal 11.05.14

Muy buenas de nuevo! A la carga!

Cultivos del río Dúrcal

Volvemos a la carga con uno de los cursos fluviales más bonitos y poco conocidos de la provincia. Por poco conocidos no me refiero a que la gente no sepa de este hermoso paraje, sino que muchas veces no llegan a ver rincones del mismo que impresionan y que por poco accesibles, salirse de la ruta o por ser algo más agrestes, suelen perderse al ojo poco habituado. Verdaderas maravillas que tuve la oportunidad de disfrutar junto a mi intrépida perrita Zooey y a mi mejor amigo José Antonio Ferrándiz!

Z a su rollo…XD

Cañón y galería del río Dúrcal

Las rutas señalizadas siempre son un buen comienzo así que decidimos acercarnos al río por las mismas…en realidad era lo más fácil. Dentro de la zona habilitada de senderos comenzamos haciendo algunas paradas de rigor para inmortalizar el momento y la primera sorpresa, junto a la rivera adaptada del río Dúrcal para uso recreativo y ‘domingueril’ (sí, mesas para japar junto a la corriente del río entre el sonar de los pájaros), observando y fotografiando la vegetación encontré una de mis plantas favoritas, el trébol pratense, con la salvedad de que en lugar de 3, ¡una de sus hojas era tenía 6 foliolos! Mucho mejor que los simples tréboles de 4 ‘hojas’…se creen la monda.

Trifolium pratense con una hoja de 6 foliolos

Bosque de ribera de fresnos del río Dúrcal

Como podéis ver, desde el principio encontramos sorpresas. Pero lo mejor estaba por llegar. Lo bueno de ir con tu mejor amigo es que las respuestas a las preguntas acerca de si apetece jugársela un poco más por hacer una foto o perder algo más de tiempo en un sitio, se responde solas. Por eso, aunque decidimos seguir la senda que cruzaba por puentes de orilla a orilla, descubriéndonos distintas perspectivas y lugares del río, nunca había que gastar más de un par de palabras en salirse del rumbo senderil y escalar un risco o buscar una panorámica más amplia.

Pequeños desvíos de riego

Zona de merenderos del río Dúrcal

Pero cómo no hacerlo así, si el sitio se prestaba a dar rodeos y descubrir sus secretos a casi cada recodo del cauce. No había momento sin parada ni parada sin motivo. Encontramos un sin fin de flores impresionantes, contrastes geomorfológicos, bichos interesantes y agua, mucha agua. Y es que el río Dúrcal a final de mayo es un río afortunado con un caudal envidiable. Lógico ya que estábamos en un tramo cercano al Parque Natural de Sierra Nevada, sin embarga ya ni eso garantiza buenos caudales. En este caso sí, y es digno de mención. El potente caudal que nos encontramos encajaba con los hermosos bosquetes de ribera que nos cobijaban de un sol duro e impasible que aquí en las puertas del Valle del Lecrín parece que pega más.

Acequia Márgena

Distribuidores del río Dúrcal a la acequia Márgena…y Zooey 😉

La zona, geológicamente caliza y con amplias zonas de derrubios y arenas del poderoso río, permitía pasar de ambiente muy húmedos y frondosos en los meandros y encajonamientos del cauce, a especies aromáticas y especialistas resistentes al solano y la sequía en las duras laderas que completan las alturas del valle. La biodiversidad de la zona en apabullante, sólo espero poder transmitiros parte de la misma. Volveremos a por más, seguro.

Este río y sus orillas son el claro ejemplo de que una serie de vegetación compleja y que viene definida por su paisaje geológico. También de lo dolorosamente difícil que es definir una serie de vegetación en zonas tan contrastadas como esta. En espacio de unas pocas decenas de metros encuentras especies fuertemente dependientes de una humedad alta, viviendo junto al lecho casi plano del río, como especies altamente resistentes a la ausencia del líquido elemento casi colgando de paredes prácticamente verticales y tan expuestas que necesitan emplearse al máximo para no ser carbonizadas.

Poza de la Pileta

Explanada de la junta con los barrancos

A lo largo del camino encontramos varias entradas de agua desde las acequias de riego que discurren en paralelo. Dichas entradas forman una serie de cataratas muy vistosas y que aportan a las orillas un sonido especial y de conjunto con los pajarillos de sotobosque. No se trata de caídas naturales pero aportan belleza al paisaje y oxigenación al agua, amén de devolver caudal al río que aporta mejora ecológica.

Puente a puente, de orilla a orilla, con el río encajonándose cada vez más, empiezan a llegar más momentos donde pararse y retratar al medio. En el dique de riego al que llegamos se forman un embalse por encima y una balsa por la baja, precedido de un salto de agua en cascada magnifica. Esta zona en concreto junta muchos fresnos y mimbreras, herbáceas y helechos se mezclan para dar frondosidad a las orillas.

Los pasos sobre acequias, testigos de caudal, controles de paso, etc., hacen muy emocionante el paso por el río, pero incluso es mejor entre los árboles de lado a lado del río, troncos de puente…Lo que viene siendo un bosque de galería de verdad. La única pena es lo limitado del área que cubre. Como ya hemos comentado el área circundante son cañones y valles escarpados además de un material de suelo poco proclive a vegetación arbórea. Pese a esto, están llenos de vida en forma de arbustos espinosos, orquídeas, jaras…

Barranco de la Rambla aportando al río Dúrcal

Si seguimos avanzando llegaremos a las arenosas juntas de los barrancos del Lobo y de la Rambla que forman las partes más amplias del encajonado valle del río Dúrcal. Un ejemplo de zona con mucha agua y fresnos dentro de esta área es la Poza de la Pileta o Pipa. En torno a esta zona podemos acudir a los caminos de las acequias para hacer más interesante la ruta, tanto a nivel de diferentes tipos vegetales como de paisajes e insectos, especialmente curioso el gran número de mariposas que podemos encontrar. Pasamos desde zonas muy áridas hasta zonas muy frondosas.

Al seguir avanzando llegamos a varios pasos muy curiosos que circundan el cauce como trincheras ancladas a la vertical de las rocas. También pasamos por cavernas horadadas para el paso de acequias e incluso tomas paralelas que hacen la ilusión de tras cauces a distintas alturas. En algunos de estos sitios llegamos a ver hasta 6 tipos diferentes de arañas que hacen festín con los insectos voladores de estas zonas, así como varios escarabajos sorprendentes que trataremos de identificar.

El final de nuestro camino es subir una última senda escarpada que nos lleva al salto de agua de la Central Eléctrica de Dúrcal, llamada cascada de los Bolos o del Canal de Fuga, una preciosa cascada en forma de cola de caballo de varios metros que prolonga en una poza que da a una acequia (Márgena) que vuelve al río…siempre ha de volver al río. La postal es de cine y aquí decidimos parar un rato y disfrutar. Con amigos siempre es mejor y con el mejor siempre es insuperable.

Un gran día en una zona que merece respeto y cuidado, un paraíso entre montañas que nutre a todo el Valle del Lecrín de una de las mejores aguas Sierra Nevada. Merece enormemente la pena visitar y valorar su patrimonio cultural y ambiental. Su riqueza en biodiversidad vegetal, así como sus pequeños habitantes completan una zona de grandes sorpresas.

Seguimos buscando el agua!

Z en uno de los puentes naturales

Lo mejor: mucha agua, mucha biodiversidad, mucha vida, cascadas

Lo peor: muchísimas tomas que drenan el río, cierto deterioro en algunas riberas

Muchas más fotos en nuestra galería de  (click en el icono)

Más info:

http://adurcal.com/enlaces/cultura/patrimonio/rio/index.htm

http://www.adurcal.com/mancomunidad/guia/rutas/1/1.htm

http://cienpatas.blogspot.com.es/2014/05/en-el-rio-durcal.html

http://caminosdelsur5.blogspot.com.es/2011/08/nacimientos-del-rio-durcal.html

Saturday Video-GeA 10.01.15

Proyecto Sierra de Baza: La plaga de a procesionaria afecta de nuevo a la Sierra de Baza

Muy buenas!! Empezamos el año de la mejor manera, posteando desde Proyecto Sierra de Baza! E este caso las noticias que nos llegan no son buenas. El Parque Natural está sufriendo una inmensa plaga de procesionarias que amenaza como en 2009-10 con arrasar pinares enteros. Otros espacios naturales como Sierra Nevada y Almijara también sufren este problema. Esperamos que este post de nuestros amigos en Baza os proporciones una visión clara de esta situación. Un abrazo y feliz año 2015!

LA PLAGA DE LA PROCESIONARIA AFECTA DE NUEVO A LA SIERRA DE BAZA

Son en torno a las 10.000 hectáreas las dañadas

Pinos afectados por la procesionaria en el Parque Natural Sierra de Baza. Noviembre-2014

© Proyecto Sierra de Baza

Si en el invierno 2009/2010 se detectó una virulenta plaga de procesionaria en el Parque Natural Sierra de Baza, que afectó a una superficie entre 15.000 y 20.00 has., lo que eras algo sin precedentes históricos, y que se consideraba estaba fundamentalmente propiciado por las altas temperaturas que vivieron ese otoño, en el que se contabilizó una subida de las temperaturas medias superior a los 6º C, lo que puso de manifiesto en la aceleración del ciclo biológico de la oruga, de modo que siendo normal que se produzcan las procesiones de enterramiento a partir de mediados de enero, este año ya se estaban produciendo desde noviembre, lo que es un radical cambio en la fonología de la especie, que se indicaba había sorprendido a todos los técnicos, no solo por su magnitud y virulencia, sino particularmente por la aceleración del ciclo biológico detectado en la oruga defoliadora, que se manifestó con gran voracidad, de modo que estaba comiendo tanto en el día como en la noche, con los resultados apreciados de dejar desfoliadas amplias zonas de pinares del Parque, que presentaban un aspecto desolador, como si sus árboles hubieran sufrido un incendio.

Este año la situación marcha camino de repetirse y son ya en torno a las 10.000 las hectáreas afectadas por esta plaga que es particularmente visible desde el recorrido por la carretera de Caniles a Escúllar, también en las inmediaciones de la aldea de El Tesorero, en la zona silicícola del parque así como en todas la cuenca de los ríos Uclías y Moras, aunque la plaga se extiende y ha llegado a afectar a la zona de pinos oromediterráneos del macizo central, donde se localiza la más significativa población de pinos oromediterráneos autóctonos de este espacio protegido, habiendo podido comprobar cómo la procesionaria está presente en esta zona, de un modo muy significativo y dañino, afectando a un número muy elevado de ejemplares.

La plaga ha llegado a la zona de pino oromediterráneo

Pinos de la zona de pinar oromediterráneo afectados por la procesionaria. Noviembre-2014

El dato nos ha preocupado, no solo por la magnitud que parece está tomando la plaga en la zona, y que se une a otras zonas detectadas en pasados años, con un total de afección en distinto grado entorno a las 10.000 ha. si no particularmente por afectar a los pinos más emblemáticos de este espacio protegido y no ser normal que la plaga de la procesionaria se presente a cotas altitudinales tan altas, lo que se interpreta ha sido favorecido por las altas temperaturas que se han registrado este otoño, en el que prácticamente han estado ausentes las heladas.

Proyecto Sierra de Baza ha tenido conocimiento de cómo esta dañina plaga de procesionaria ha llegado, incluso, a afectar a los operarios que trabajan en labores silvícolas en este Parque Natural, habiendo precisado asistencia médica algunos de ellos, lo que denota la gravedad de la situación, por lo que esperamos y deseamos que se afronten esta situación sin demora, antes de que pueda ser tarde, ya que en la última gran plaga (la del invierno 2009/2010) cuando se quiso actuar ya fue tarde y las orugas estaban enterradas bajo tierra en la fase de metamorfosis que pasa enterrada la crisálida, con lo que posiblemente estemos ante un resurgir de esta plaga, ya que la crisálida puede permanecer enterrada, en diapausa, a la espera de unas condiciones óptimas, como las que ahora se han producido, durante años.

La ecología de la procesionaria del pino

Orugas de procesionaria en su característica marcha en procesión, de dónde toma el nombre popular

La procesionaria del pino produce importantes daños en las coníferas, especialmente en los pinos, aunque también ataca a cedros y abetos. Debe su nombre popular de «procesionaria» a que la oruga defoliadora que ocasiona esta plaga, perteneciente a la especie Thaumetopoea pityocampa, y que es la fase de oruga de una mariposa nocturna o polilla, que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión, un lepidóptero típicamente mediterráneo, y en algunas zonas de Alemania, Suiza, Hungría y Bulgaria. En España puede localizarse por toda la Península y en Baleares. Las orugas nacen entre mediados de septiembre y mediados de octubre, a los 30 ó 40 días de la puesta por la mariposa. Construyendo las orugas unos llamativos nidos o bolsones de seda que les sirven de refugio para pasar los fríos del otoño e invierno, en los que se refugian agrupadas de forma social.

Cuando llega la primavera, o finalizando el invierno (desde febrero a primeros de abril), las orugas descienden en fila al suelo, de ahí el nombre de procesionaria; se entierra, entre 15-25 cm. de profundidad y crisálida dentro de un capullo, momento en que puede soportar temperaturas muy bajas, para surgir en verano las mariposas, aunque pueden entrar en diapausa y permanecer latentes varios años, a la espera de unas condiciones favorables, tras lo que aparecerán ya transformadas en mariposas (una polilla) la que se apareará dando comienzo a un nuevo ciclo, con la puesta de huevos en bolsas protegidas en su planta nutricia (las acículas de los pinos).

El PLAN RECTOR DE USO Y GESTIÓN DEL PARQUE NATURAL SIERRA DE BAZA, destaca en su apartado 3.1.7, relativo a  los criterios de gestión para la conservación de los recursos naturales y culturales, como “Se emplearán preferentemente técnicas de control integrado y lucha biológica contra las distintas plagas forestales”. 

Los depredadores más efectivos de la procesionaria del pino son los carboneros y los herrerillos, dos aves insectívoras especialmente voraces con estas orugas. Aves insectívoras como los carboneros, herrerillos, el zorzal charlo, mirlos y abubillas, son grandes consumidoras de esta oruga. Por lo que una medida muy eficaz para mantener controlada esta plaga es favorecer la presencia de estas aves insectívoras. Las orugas de la procesionaria del pino también son atacadas por hormigas, cigarras, avispas y diversos parásitos (algunos dípteros e himenópteros). Lo que pone en evidencia que cuando se dispara esta plaga es porque se ha roto el equilibrio natural.

Algunas actuaciones que pueden llevarse a cabo de forma individual sobre esta plaga son las eliminar los bolsones de procesionaria manualmente, teniendo especial cuidado de no cortar los que están en las guías terminales, ya que pueden dañarse éstas y sería peor el remedio que la enfermedad. Posteriormente los nidos se queman o se trituran pasando el pie sobre ellos varias veces. Otros medios efectivos son los de romper los bolsones, en el caso de que la altura del arbolado no permita cortarlos, los bolsones pueden romperse con una rama o palo, para que las orugas mueran con el frío del invierno al carecer de la protección. Esto es mejor hacerlo por la tarde, para que no les dé tiempo a las orugas a rehacer el bolsón, de modo que morirán de frío por la noche.

De nuevo Proyecto Sierra de Baza nos mantiene informados de temas importantes. La procesionaria causa enormes desastres entre los pinares causando drásticos efectos sobre el resto del ecosistema. Además, los efectos sobre animales y personas no son menos nocivos causando graves irritaciones e incluso daños en órganos y apéndices. Cualquier ayuda y colaboración es bienvenida, apoyar esta causa es de vital importancia para conservar la salud de este espectacular espacio protegido. Un saludo!

Paisajes del Agua: Atardecer junto al río amigo (Río Cacín)

Muy buenas de nuevo! Hoy es miércoles de Nochebuena, víspera de Navidad! Queremos desearos mucha paz y felicidad con vuestros seres queridos y recuperar para vuestro disfrute una bellísima entrada que reposteamos desde Paisajes del Agua sobre el río Cacín. Como sabéis, los escritos de Antonio Castillo son especialmente emotivos, experiencias de vida. Espero que disfrutéis tanto como yo de ella ya que se trata de un río emblemático y especialmente bello. Un abrazo a todos!

ATARDECER JUNTO AL RÍO AMIGO

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Río Cacín aguas abajo del embalse de los Bermejales

El río Cacín (Granada) atesora un desfiladero sorprendente y bellísimo, hundido en el paisaje aguas abajo de la presa de los Bermejales. En ese sector, el río excavó las areniscas marinas del Mioceno de la depresión de Granada. Las mismas rocas en que están tallados otros cañones fluviales de Granada, como los de los ríos Genil, Aguas Blancas o Alhama de Granada, por citar algunos de ellos. En el río Cacín, el cañón es practicable para el senderismo (con algunas dificultades), lo que no es frecuente que ocurra. El trabajo de acondicionamiento de su senda (con puentes y cuerdas de apoyo) fue llevado a cabo hace poco tiempo, según tengo entendido, por una escuela taller de la zona, actuación absolutamente encomiable.

A pie de agua, sepultados por verticales farallones de piedra, son muchos los rincones, recodos y paisajes que con seguridad despertarán admiración y sorpresa. Este de la foto es uno de mis preferidos, el elegido para extender el mantelillo y echar la merienda cuando paso por allí, generalmente acompañado de buenos amigos.

¡Qué placer ese de compartir Naturaleza y Amistad!, y si es junto a unas buenas viandas y un buen tintorro, mucho mejor. El sitio se encuentra en el último tramo del cañón, cerca del conocido como “Puente Romano”. En esa parte del río (y durante un buen tramo), la vereda discurre por techos de estratos de arenisca lamidos por el agua, erosionados en V gracias a la menor cohesión y resistencia de niveles ínterestratificados intermedios.

El abrigo rocoso, los bermejos tajos fronteros, acentuados con las cálidas luces del atardecer, las oscuras y misteriosas aguas del río a esas horas que preceden a la noche, y una densa vegetación de ribera, todo ello lejos de caminos y bullicios, invitan a la contemplación, el descanso y la reflexión. De forma circunstancial, el tronco varado en el agua de un viejo árbol traslada nuestro pensamiento hacia lo efímero que es la vida.

 

 

 

 

Personalmente disfruto mucho de las experiencias y recomendaciones de Antonio y espero poder transmitiros estos momentos y que, si os parece bien, vosotros hagáis lo mismo. Un abrazo fuerte y Feliz Navidad!

 

Entrada completa y mucho más joyas en la web de Paisajes del Agua