Archivos Mensuales: enero 2015

Proyecto Sierra de Baza: Los Zahoríes

Muy buenas!! Hoy es viernes y reposteamos desde Proyecto Sierra de Baza! Hoy hemos querido acercaros un texto de José Valdivieso Sánchez sobre una tradición íntimamente ligada al agua: los zahoríes. Esta curiosa profesión nos acerca a nuestros ancestros y a anhelo de encontrar agua para vivir. ¿Os embarcáis en la búsqueda de agua?  ¡Allá vamos!

LOS ZAHORÍES

Por José Valdivieso Sánchez

Fuente de agua en la Sierra de Baza

En el relato se comenta esta curiosa actividad de los zahoríes o buscadores naturales de agua, que se servían de rudimentarios artilugios, pero sobretodo, de su sensibilidad o poderes para encontrar agua en el subsuelo.

En el relato que publicábamos en el mes de febrero-2007 (VER), Remedios Lozano, nos contaba cómo su padre encontraba agua con una varilla: “… ayudábamos a mi padre a hacer pozos, porque mi padre, sabía donde estaba el agua debajo de la tierra, y lo sabía a través de una varilla con forma de “ y “ que cuando llegaba al sitio del agua, se levantaba, y hasta le poníamos piedras y las tiraba. Después –contaba- cavábamos 15 ó 20 metros, mi padre, con un pico y mi hermano y yo, sacábamos la tierra por medio de un torno. Cuando estaba hecho el pozo, mi padre ponía unos anillos de cemento y los rellenábamos de hormigón y al día siguiente quitábamos los anillos y se quedaba el pozo hecho…”

Hemos querido seguir profundizando en este tema y nos hemos preguntamos el fundamento científico de esa forma de encontrar agua que aún hoy día se sigue utilizando en nuestra zona.

El agua ha sido tradicionalmente uno de los bienes más preciosos, no en vano las primeras civilizaciones se asentaron en llanuras de ríos, donde podían aprovechar tanto el agua que fluía como los fértiles limos dejados en las llanuras de inundación. Pero no en todos los lugares el agua es abundante: hay muchas zonas donde la única solución es realizar un pozo para encontrarla, y ésta es una tarea trabajosa, demasiado para que culmine sin éxito. Por ello, con el tiempo, fueron ganando prestigio los zahoríes, personas que afirmaban tener la capacidad de encontrar agua con un cien por ciento de seguridad

En la enciclopedia Wikipedia podemos ver el significado de esta palabra:

“Un zahorí es un individuo que, valiéndose de un péndulo, horquilla o dispositivo similar, afirma ser capaz de encontrar agua subterránea, tesoros ocultos, personas, y en general cualquier objeto.

Dicha pretensión es acientífica y cae dentro de la pseudo ciencia denominada radiestesia aunque goza de gran respaldo popular en zonas rurales desde hace miles de años.

Es frecuente el autoengaño al realizar experimentos si no se tiene en cuenta el efecto ideomotor. Ahora bien, cuando se intenta encontrar (agua, o incluso otras cosas como tesoros escondidos) en condiciones controladas (sin que el propio zahorí o las personas presentes sepan de antemano la localización de lo que se está buscando) se puede comprobar que la radiestesia no funciona.

Críticas

James Randi ha realizado varios estudios científicos que demuestran que en los experimentos bajo control, los zahoríes no encuentran agua más allá de lo esperado por el azar (RANDI, J. (1994) «Fraudes Paranormales» Ed. Tikal).

El propio Randi indica que, al contrario que en otras disciplinas pseudocientíficas, muchos zahoríes están autoconvencidos de que realmente son capaces de encontrar agua subterránea. Esto indica que es debido a que el agua subterránea no va formando ríos sino que forma charcos o empantanamientos de gran extensión, por lo que indica que encontrar agua no es tan complicado aplicando pequeñas observaciones naturales. Este autor indica que a partir de pequeñas observaciones y conocimiento del terreno, el zahorí sufre la ilusión del efecto ideomotor, que causa movimientos inconscientemente direccionados de la mano del practicante.

Antecedentes históricos

Ya en el antiguo Egipto, se utilizaba el péndulo, con el nombre de “merkhet”, que significa «instrumento de conocimiento» y como tal, estaba bajo la advocación del dios Thot. Se utilizaba para la orientación y ubicación de los templos. El mismo jeroglífico que representa la vara de zahorí significa “protección”.
Entre los patriarcas bíblicos, Abraham y Moisés poseían el don de hallar agua en el desierto utilizando varas o cayados que el pueblo suponía cargados de poder. La vara de Moisés podía tomar la apariencia de una serpiente, símbolo universal de las venas de agua subterránea.

Los druidas poseían sus propios cayados mediante los que encontraban los manantiales sagrados que veneraban. Estaban rematados con figuras de serpientes en forma de espiral, símbolo de los manantiales subterráneos. El báculo de los obispos católicos reproduce también esta forma.
Rabdomancia proviene de la palabra griega “rhabdos” que significa «vara» y “manteia” que significa «adivinación».

 El término zahorí proviene del árabe y significa “adivino”. Se define como antiguo método adivinatorio de aguas escondidas, metales, minerales, etc. a través de una varilla o péndulo. De esta práctica se ocupa el rabdomante o zahorí, el cual detecta manantiales, corrientes subterráneas de agua o incluso sustancias minerales. Podríamos incluso decir que se trata de una variante de la psicometría.

La técnica

La varilla utilizada suele ser una rama de avellano o abedul, arce o fresno en forma de horqueta u horquilla. Esta mide entre 40 y 50 cm. de largo y la parte de la horquilla entre 5 y 8 cm. de cada lado. De esta última parte es por donde tomaba la varilla el Zahorí para realizar su búsqueda.

Otra característica de la varilla es su flexibilidad, para posibilitar su doblez y a la vez, su fortaleza para no quebrarse. ¿Por qué?, porque en el lugar donde el Rabdomante halla la capa de agua, la vara comienza a desarrollar unos movimientos bruscos vibratorios de arriba hacia abajo indicando la ubicación de la corriente subterránea.

El funcionamiento sería el siguiente:

1º.- No situamos en posición recta sosteniendo la varilla con las manos por su parte más corta, manteniéndola tensa.

2º.- Imaginemos un caudal o corriente de agua que discurre por nuestros pies, este es el acto de concentración que requiere el experimento.

3º.- Buscamos el noreste, y caminamos lentamente en aquella dirección, ya que las corrientes subterráneas generalmente discurren de norte a sur.

4º.- Cuando crucemos una corriente, la varilla tenderán a doblarse fuertemente hacia arriba, de tal forma que si se opone resistencia, llegaría a partirse.

5º.- Llegado al lugar donde la varillas está lo más perpendicular al suelo, detengámonos y relajemos la varilla.

6º.- Volvemos a ponernos en situación de búsqueda, vamos girando lentamente en redondo, sin moverse del sitio. Cuando la varilla se levante de nuevo, indicarán que se trata del discurrir de una corriente de agua. Si por el contrario bajan repentinamente hacia el suelo, significaría hacia donde no discurre la corriente.

Debido a su éxito aparente y al beneficio que reportaban sus experimentos, los zahoríes han gozado de una consideración mucho mayor que la que se ha dado a otros «trabajadores de lo paranormal».

 

De nuevo Proyecto Sierra de Baza nos trae aspectos culturales y ambientales muy curiosos. Esperamos que os haya sido de interés y os guste la entrada. Y recordad que cualquier ayuda y colaboración es bienvenida, apoyar esta causa es de vital importancia para conservar la salud de este espectacular espacio protegido. Un saludo!

Paisajes del Agua: El Árbol y el Río por A. Castillo

Hoy y siempre, las fuentes. Muy buenas! Hoy es miércoles y reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Hoy os traemos algo especial, una gran charla y una gran reflexión: la metáfora del árbol y el agua, ¿cómo podrían ser análogos? !Espero que os guste y pasaros por su web!

 

 

EL ÁRBOL Y EL RÍO

Antonio Castillo

 

DESTACADA POST. ARBOL Y RIO

Hace 5 años empecé a incluir en charlas y conferencias una analogía entre el árbol y el río, un recurso pedagógico que no había visto con anterioridad, aunque el mundo es muy grande y seguro que alguien lo usa. Todo venía de la necesidad de hacer llegar con más fuerza (y claridad) el mensaje de que los nacimientos o manantiales son esenciales para la naturaleza, entre otras cosas porque le dan la vida a los ecosistemas acuáticos terrestres. Después de madurar la idea durante un tiempo, me pareció que la comparación entre árboles y ríos era acertada para el propósito marcado y, lo más importante, sumamente fácil de entender por cualquier persona. Sobre todo eso, porque muchas veces los mensajes que lanzamos los científicos no calan en la sociedad por fallos estrepitosos de pedagogía, por nuestra gran dificultad en acomodar el lenguaje críptico de la ciencia al nivel comprensible que exige la gente. Ese arte tan noble que es la transmisión de conocimientos y la divulgación científica, en buena parte denostada por la propia Ciencia, no es tarea nada fácil, aunque pudiera parecer lo contrario para un previsible experto.

Pues bien, ¿quién no entiende el funcionamiento elemental del árbol como ser vivo? Y, ¿quién no se deja arrastrar por su belleza? Ambos son interrogantes, que sin necesidad de formación alguna tienen claras respuestas. Los árboles crecen y viven gracias a sus raíces (aunque no sólo a ellas, claro está). Y siendo eso verdad, los apreciamos por lo que vemos, por su porte, por su vuelo, por su sombra… ¿Quién se acuerda entonces de sus ocultas raíces?

Los ríos, que funcionan de forma similar, también están dotados de “raíces”. En nuestro clima mediterráneo, viven (no se agotan) y crecen (en caudal) gracias también a ellas, que en su caso no son otras que el enjambre de nacimientos, muchos al mismo cauce, de sus respectivas cuencas. E igual que ocurre con los árboles, nos dejamos seducir únicamente por lo que nuestros ojos ven, por sus rápidos, por sus pozas, por sus remansos, por sus bellas aguas…. ¿Quién defiende entonces a las aguas subterráneas y a sus nacimientos?

A lo largo de estos años de docencia, el símil ha ido creciendo y engordando con aportaciones de compañeros y alumnos. De forma que el tema  daría actualmente para un sui géneris y entretenido curso semanal. Quién lo hubiera dicho diría. Con peculiares capítulos, como: árboles, arbustos y matojos versus ríos, arroyos y barrancos; árboles de secano y de regadío versus ríos perdedores y ganadores; árboles de riscos y de hondonadas versus ríos de cabecera y de tramos bajos; árboles de raíces profundas y someras versus ríos regulados y torrenciales…En fin, que las comparaciones detalladas y en profundidad darían como se ha comentado para un buen número de horas. Seguro que muchos de los que lean este post podrán ampliar, mejorar y perfeccionar esas comparaciones. Espero aportaciones.

La moraleja o reflexión final para el agua (el tema de este blog) está clara. ¡Cuidemos a las aguas subterráneas- y a sus nacimientos-, son muchas cosas, pero, ante todo, son las raíces vivificadoras de todos los ríos y humedales continentales permanentes en clima mediterráneo, aunque frecuentemente no reparemos en ellas (ni las apreciemos como es debido) porque no se ven. Son la sangre de la tierra, son la savia vivificadora de los ecosistemas acuáticos terrestres.

Continuará…

 

 

Como veis, Antonio siempre nos lleva a otra forma de ver las cosas, una mejor. Cuando se ama y respeta tanto el agua, es fácil ser un gran divulgador, pero no es nada sencillo. Aprendemos cada día de un grande. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua y los manantiales y fuentes en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

Entrada completa y mucho más joyas en la web de Paisajes del Agua

Río Dúrcal 11.05.14

Muy buenas de nuevo! A la carga!

Cultivos del río Dúrcal

Volvemos a la carga con uno de los cursos fluviales más bonitos y poco conocidos de la provincia. Por poco conocidos no me refiero a que la gente no sepa de este hermoso paraje, sino que muchas veces no llegan a ver rincones del mismo que impresionan y que por poco accesibles, salirse de la ruta o por ser algo más agrestes, suelen perderse al ojo poco habituado. Verdaderas maravillas que tuve la oportunidad de disfrutar junto a mi intrépida perrita Zooey y a mi mejor amigo José Antonio Ferrándiz!

Z a su rollo…XD

Cañón y galería del río Dúrcal

Las rutas señalizadas siempre son un buen comienzo así que decidimos acercarnos al río por las mismas…en realidad era lo más fácil. Dentro de la zona habilitada de senderos comenzamos haciendo algunas paradas de rigor para inmortalizar el momento y la primera sorpresa, junto a la rivera adaptada del río Dúrcal para uso recreativo y ‘domingueril’ (sí, mesas para japar junto a la corriente del río entre el sonar de los pájaros), observando y fotografiando la vegetación encontré una de mis plantas favoritas, el trébol pratense, con la salvedad de que en lugar de 3, ¡una de sus hojas era tenía 6 foliolos! Mucho mejor que los simples tréboles de 4 ‘hojas’…se creen la monda.

Trifolium pratense con una hoja de 6 foliolos

Bosque de ribera de fresnos del río Dúrcal

Como podéis ver, desde el principio encontramos sorpresas. Pero lo mejor estaba por llegar. Lo bueno de ir con tu mejor amigo es que las respuestas a las preguntas acerca de si apetece jugársela un poco más por hacer una foto o perder algo más de tiempo en un sitio, se responde solas. Por eso, aunque decidimos seguir la senda que cruzaba por puentes de orilla a orilla, descubriéndonos distintas perspectivas y lugares del río, nunca había que gastar más de un par de palabras en salirse del rumbo senderil y escalar un risco o buscar una panorámica más amplia.

Pequeños desvíos de riego

Zona de merenderos del río Dúrcal

Pero cómo no hacerlo así, si el sitio se prestaba a dar rodeos y descubrir sus secretos a casi cada recodo del cauce. No había momento sin parada ni parada sin motivo. Encontramos un sin fin de flores impresionantes, contrastes geomorfológicos, bichos interesantes y agua, mucha agua. Y es que el río Dúrcal a final de mayo es un río afortunado con un caudal envidiable. Lógico ya que estábamos en un tramo cercano al Parque Natural de Sierra Nevada, sin embarga ya ni eso garantiza buenos caudales. En este caso sí, y es digno de mención. El potente caudal que nos encontramos encajaba con los hermosos bosquetes de ribera que nos cobijaban de un sol duro e impasible que aquí en las puertas del Valle del Lecrín parece que pega más.

Acequia Márgena

Distribuidores del río Dúrcal a la acequia Márgena…y Zooey 😉

La zona, geológicamente caliza y con amplias zonas de derrubios y arenas del poderoso río, permitía pasar de ambiente muy húmedos y frondosos en los meandros y encajonamientos del cauce, a especies aromáticas y especialistas resistentes al solano y la sequía en las duras laderas que completan las alturas del valle. La biodiversidad de la zona en apabullante, sólo espero poder transmitiros parte de la misma. Volveremos a por más, seguro.

Este río y sus orillas son el claro ejemplo de que una serie de vegetación compleja y que viene definida por su paisaje geológico. También de lo dolorosamente difícil que es definir una serie de vegetación en zonas tan contrastadas como esta. En espacio de unas pocas decenas de metros encuentras especies fuertemente dependientes de una humedad alta, viviendo junto al lecho casi plano del río, como especies altamente resistentes a la ausencia del líquido elemento casi colgando de paredes prácticamente verticales y tan expuestas que necesitan emplearse al máximo para no ser carbonizadas.

Poza de la Pileta

Explanada de la junta con los barrancos

A lo largo del camino encontramos varias entradas de agua desde las acequias de riego que discurren en paralelo. Dichas entradas forman una serie de cataratas muy vistosas y que aportan a las orillas un sonido especial y de conjunto con los pajarillos de sotobosque. No se trata de caídas naturales pero aportan belleza al paisaje y oxigenación al agua, amén de devolver caudal al río que aporta mejora ecológica.

Puente a puente, de orilla a orilla, con el río encajonándose cada vez más, empiezan a llegar más momentos donde pararse y retratar al medio. En el dique de riego al que llegamos se forman un embalse por encima y una balsa por la baja, precedido de un salto de agua en cascada magnifica. Esta zona en concreto junta muchos fresnos y mimbreras, herbáceas y helechos se mezclan para dar frondosidad a las orillas.

Los pasos sobre acequias, testigos de caudal, controles de paso, etc., hacen muy emocionante el paso por el río, pero incluso es mejor entre los árboles de lado a lado del río, troncos de puente…Lo que viene siendo un bosque de galería de verdad. La única pena es lo limitado del área que cubre. Como ya hemos comentado el área circundante son cañones y valles escarpados además de un material de suelo poco proclive a vegetación arbórea. Pese a esto, están llenos de vida en forma de arbustos espinosos, orquídeas, jaras…

Barranco de la Rambla aportando al río Dúrcal

Si seguimos avanzando llegaremos a las arenosas juntas de los barrancos del Lobo y de la Rambla que forman las partes más amplias del encajonado valle del río Dúrcal. Un ejemplo de zona con mucha agua y fresnos dentro de esta área es la Poza de la Pileta o Pipa. En torno a esta zona podemos acudir a los caminos de las acequias para hacer más interesante la ruta, tanto a nivel de diferentes tipos vegetales como de paisajes e insectos, especialmente curioso el gran número de mariposas que podemos encontrar. Pasamos desde zonas muy áridas hasta zonas muy frondosas.

Al seguir avanzando llegamos a varios pasos muy curiosos que circundan el cauce como trincheras ancladas a la vertical de las rocas. También pasamos por cavernas horadadas para el paso de acequias e incluso tomas paralelas que hacen la ilusión de tras cauces a distintas alturas. En algunos de estos sitios llegamos a ver hasta 6 tipos diferentes de arañas que hacen festín con los insectos voladores de estas zonas, así como varios escarabajos sorprendentes que trataremos de identificar.

El final de nuestro camino es subir una última senda escarpada que nos lleva al salto de agua de la Central Eléctrica de Dúrcal, llamada cascada de los Bolos o del Canal de Fuga, una preciosa cascada en forma de cola de caballo de varios metros que prolonga en una poza que da a una acequia (Márgena) que vuelve al río…siempre ha de volver al río. La postal es de cine y aquí decidimos parar un rato y disfrutar. Con amigos siempre es mejor y con el mejor siempre es insuperable.

Un gran día en una zona que merece respeto y cuidado, un paraíso entre montañas que nutre a todo el Valle del Lecrín de una de las mejores aguas Sierra Nevada. Merece enormemente la pena visitar y valorar su patrimonio cultural y ambiental. Su riqueza en biodiversidad vegetal, así como sus pequeños habitantes completan una zona de grandes sorpresas.

Seguimos buscando el agua!

Z en uno de los puentes naturales

Lo mejor: mucha agua, mucha biodiversidad, mucha vida, cascadas

Lo peor: muchísimas tomas que drenan el río, cierto deterioro en algunas riberas

Muchas más fotos en nuestra galería de  (click en el icono)

Más info:

http://adurcal.com/enlaces/cultura/patrimonio/rio/index.htm

http://www.adurcal.com/mancomunidad/guia/rutas/1/1.htm

http://cienpatas.blogspot.com.es/2014/05/en-el-rio-durcal.html

http://caminosdelsur5.blogspot.com.es/2011/08/nacimientos-del-rio-durcal.html

Foto de la Semana 11.01.15

Saturday Video-GeA 10.01.15