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Paisajes del Agua: El placer de pasear junto a un río (a propósito del Darro)

Muy buenas! Hoy es miércoles y como cada miércoles reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Hoy me siento especialmente emocionado con el texto que os voy a presentar y no sólo por hablar acerca del río Darro, emblema de Granada, sino de su majestuoso y envolvente paseo y de lo poco considerados que hemos sido muchas veces con él… ¿valoramos justamente lo que tenemos? !Espero que os guste y pasaros por su web!

EL PLACER DE PASEAR JUNTO A UN RÍO (A PROPÓSITO DEL DARRO)

Antonio Castillo

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Camino de la fuente del Avellano, detalle de una litografía de Chapuy (1841 ca)

Desde la más remota antigüedad el hombre buscó el amparo de los ríos para vivir. El agua no era sólo la indispensable bebida, era también la comida en forma de los frutos,  la caza y la pesca que se criaba en ella. Pero los ríos brindaban otros muchos bienes y servicios. Amortiguaban las temperaturas extremas. Labraban hoces y cañones en los que era fácil horadar cuevas donde vivir, protegerse de inclemencias y defenderse de enemigos y depredadores. Sus orillas eran usadas como kilométricos corredores de comunicación, mientras que mas tarde, con la llegada de la navegación, las vías del transporte y el comercio se desplazaron a los mismos cauces. Pero sería la agricultura, y la consecuente domesticación de las aguas, la que produjo la mayor revolución, con tierras aledañas transformadas en cultivos de regadío y multitud de acequias e ingenios que generaban fuerza motriz. El hombre se hizo sedentario y de esa forma se anclaron definitivamente las civilizaciones a las márgenes de los ríos.

Pero había otra potentísima fuerza, inmaterial e invisible, que abrazaba con lazos de acero los pueblos a sus ríos. Era el espíritu. Era la atracción atávica que ejercían dioses y divinidades, así como la fertilidad que simbolizaban las aguas fluyentes. Pero era también el bienestar y el placer que provocaba saber que el río estaba cerca, poder oírlo, pasear por sus orillas, empaparse de sus luces, colores y olores, y ver a cada paso la palpitante vida que brotaba junto a él. Y era también la atracción añadida que ejercía ese permanente trasmutar que tienen las corrientes de agua y sus reflejos, que hechizaban el subconsciente como las olas del mar o las llamas de las hogueras. Era, en definitiva, un atavismo interior hacia el agua (y el fuego), que aún perdura en lo más profundo de nuestra herencia genética.

Todo esto viene a cuento de nuestro querido río Darro y de recientes reportajes de prensa que han señalado (una vez más) el lamentable estado del camino de la fuente del Avellano (y de las tres fuentes asociadas a él), mancillado y sin salida. En un tiempo lejano, este río tuvo muchas de las funciones citadas. En época romana y, especialmente, musulmana el Darro mantenía una vigorosa conexión con la ciudad, que atravesaba en toda su traza urbana. Mientras, más arriba del Albayzín las orillas del río asistían al paso cotidiano de vecinos del Sacromonte, viajeros que iban hacia Levante, labradores, pastores, molineros, pescadores, bateadores de oro,  gentes, en definitiva, de muy diferente condición. En época cristiana, entre 1510 y 1936, se embovedaría en diferentes fases el tramo urbano comprendido entre la confluencia con el Genil y Plaza Nueva, al tiempo que iban perdiéndose los usos tradicionales, los puentes y las veredas que remontaban el valle más allá de la ciudad. De esta forma, el uso lúdico del río de Granada por excelencia quedó constreñido entre Plaza Nueva y el puente del Rey Chico (o del Algibillo) a través de la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes. Apenas 700 metros que algunos viajeros ilustres definieron, con todo acierto, como la calle más romántica y bella del mundo, objetivo de miles de grabados, litografías, cuadros y fotografías antiguas. Un paseo fluvial que recorren millones de turistas y granadinos cada año, situado nada más y nada menos que entre la colina de la Alhambra en la margen izquierda, y el empinado y laberíntico barrio árabe del Albayzín en la derecha. Un tramo efectivamente bellísimo, pero injustamente corto, cerrado al paso a partir del puente del Rey Chico  (o, si se quiere, de la fuente del Avellano, casi 800 metros más adelante).

Es verdad que llegados a ese punto se brindan alternativas de paseo fantásticas (cuesta de los Chinos o camino del Sacromonte, entre otras), pero es una auténtica pena que el camino natural ahí del río, el del Avellano, se halle en la práctica perdido para la ciudad, sin salida, y a expensas del abandono y el vandalismo. Y, ello es especialmente doloroso cuando ese camino de uso público se prolongaba no hace tanto tiempo río arriba a lo largo de un valle que sigue siendo muy atractivo. En una época de auténtica explosión en Granada del turismo, del senderismo y del simple placer por el paseo sosegado de miles de ciudadanos, no se entiende bien cómo la gente se conforma con ese brusco final, cómo esa otra corriente que navega hacia arriba por la calle más bella del mundo y la más transitada por los turistas, con hambre de ciudad, de río y de paisajes, asume acabado allí su paseo fluvial. Son muchas las voces de particulares, asociaciones vecinales, culturales y senderistas, entre otras, que reclaman una solución. Lo más urgente es la prolongación de ese camino de los aguadores, literario y cultural del Avellano, icono de la Granada romántica, el arreglo de las tres fuentes, y su enlace con el del Sacromonte. A ser posible deberían también recuperarse las veredas semiperdidas que antaño subían por las márgenes del río hacia Jesús del Valle (y desde ellas a la Umbría del Generalife y el Llano de la Perdiz) hasta el puente de Teatinos (desde ahí el sendero está mejor). En definitiva, es necesario mimar más ese entorno fluvial sacromontano cultural y natural, antesala del río que baña solo unos metros más abajo el excepcional enclave Patrimonio de la Humanidad que es el recinto monumental de la Alhambra y el Generalife,  y el barrio del Albayzin.

Parece ser que la situación puede dar un giro favorable en un plazo relativamente corto de tiempo. Que hay determinación y, lo más importante, un proyecto dotado económicamente para llevar a cabo las actuaciones necesarias. Si eso es cierto, siento verdadera envidia de los futuros artífices y ejecutores de ese proyecto. La historia les va a ofrecer la extraordinaria oportunidad de prolongar el paseo más bello del mundo varios centenares (e incluso millares) de metros aguas arriba, eso sí con otras vistas y otra personalidad que complementará muy bien a la del incomparable y turístico paseo actual.

Ojalá, dentro de poco tiempo nuestros espíritus, al igual que los de nuestros ancestros, puedan esponjarse de nuevo oyendo el rumor de las aguas del Darro entre las laderas del Generalife y del Sacromonte, camino de Jesús del Valle para los más andarines, a lo largo y ancho de ese valle de Valparaiso.

¡Qué paradoja, que un valle con un nombre tan bonito, sugestivo y evocador permanezca mal comunicado y olvidado por parte de la ciudad de Granada!

 

 

De nuevo me quedo sin palabras. Un texto genial y un tema que requería firmeza a la hora de reclamar. Es una reflexión importante y sincera, todos deberíamos aprender a valorar lo que tenemos, puesto que muchas veces lo cercano nos queda demasiado lejos en el respeto. Aprendemos cada día de un grande. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

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Paisajes del Agua: El Árbol y el Río por A. Castillo

Hoy y siempre, las fuentes. Muy buenas! Hoy es miércoles y reposteamos desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Hoy os traemos algo especial, una gran charla y una gran reflexión: la metáfora del árbol y el agua, ¿cómo podrían ser análogos? !Espero que os guste y pasaros por su web!

 

 

EL ÁRBOL Y EL RÍO

Antonio Castillo

 

DESTACADA POST. ARBOL Y RIO

Hace 5 años empecé a incluir en charlas y conferencias una analogía entre el árbol y el río, un recurso pedagógico que no había visto con anterioridad, aunque el mundo es muy grande y seguro que alguien lo usa. Todo venía de la necesidad de hacer llegar con más fuerza (y claridad) el mensaje de que los nacimientos o manantiales son esenciales para la naturaleza, entre otras cosas porque le dan la vida a los ecosistemas acuáticos terrestres. Después de madurar la idea durante un tiempo, me pareció que la comparación entre árboles y ríos era acertada para el propósito marcado y, lo más importante, sumamente fácil de entender por cualquier persona. Sobre todo eso, porque muchas veces los mensajes que lanzamos los científicos no calan en la sociedad por fallos estrepitosos de pedagogía, por nuestra gran dificultad en acomodar el lenguaje críptico de la ciencia al nivel comprensible que exige la gente. Ese arte tan noble que es la transmisión de conocimientos y la divulgación científica, en buena parte denostada por la propia Ciencia, no es tarea nada fácil, aunque pudiera parecer lo contrario para un previsible experto.

Pues bien, ¿quién no entiende el funcionamiento elemental del árbol como ser vivo? Y, ¿quién no se deja arrastrar por su belleza? Ambos son interrogantes, que sin necesidad de formación alguna tienen claras respuestas. Los árboles crecen y viven gracias a sus raíces (aunque no sólo a ellas, claro está). Y siendo eso verdad, los apreciamos por lo que vemos, por su porte, por su vuelo, por su sombra… ¿Quién se acuerda entonces de sus ocultas raíces?

Los ríos, que funcionan de forma similar, también están dotados de “raíces”. En nuestro clima mediterráneo, viven (no se agotan) y crecen (en caudal) gracias también a ellas, que en su caso no son otras que el enjambre de nacimientos, muchos al mismo cauce, de sus respectivas cuencas. E igual que ocurre con los árboles, nos dejamos seducir únicamente por lo que nuestros ojos ven, por sus rápidos, por sus pozas, por sus remansos, por sus bellas aguas…. ¿Quién defiende entonces a las aguas subterráneas y a sus nacimientos?

A lo largo de estos años de docencia, el símil ha ido creciendo y engordando con aportaciones de compañeros y alumnos. De forma que el tema  daría actualmente para un sui géneris y entretenido curso semanal. Quién lo hubiera dicho diría. Con peculiares capítulos, como: árboles, arbustos y matojos versus ríos, arroyos y barrancos; árboles de secano y de regadío versus ríos perdedores y ganadores; árboles de riscos y de hondonadas versus ríos de cabecera y de tramos bajos; árboles de raíces profundas y someras versus ríos regulados y torrenciales…En fin, que las comparaciones detalladas y en profundidad darían como se ha comentado para un buen número de horas. Seguro que muchos de los que lean este post podrán ampliar, mejorar y perfeccionar esas comparaciones. Espero aportaciones.

La moraleja o reflexión final para el agua (el tema de este blog) está clara. ¡Cuidemos a las aguas subterráneas- y a sus nacimientos-, son muchas cosas, pero, ante todo, son las raíces vivificadoras de todos los ríos y humedales continentales permanentes en clima mediterráneo, aunque frecuentemente no reparemos en ellas (ni las apreciemos como es debido) porque no se ven. Son la sangre de la tierra, son la savia vivificadora de los ecosistemas acuáticos terrestres.

Continuará…

 

 

Como veis, Antonio siempre nos lleva a otra forma de ver las cosas, una mejor. Cuando se ama y respeta tanto el agua, es fácil ser un gran divulgador, pero no es nada sencillo. Aprendemos cada día de un grande. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua y los manantiales y fuentes en nuestras vidas. ¡Un fuerte abrazo!

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Proyecto Sierra de Baza: Ficha Técnica del Acebo

Muy buenas!! Hoy es viernes y reposteamos desde Proyecto Sierra de Baza! Hoy hemos querido acercaros una planta muy ligada a periodos navideños que ya dejamos atrás, pero que tiene muchos usos en jardinería y extracción de esencias. Hoy hablamos del Acebo, plantas mágicas y mísiticas, allá vamos!

Acebo (Ilex aquifolium)

 © José Ángel Rodríguez

Detalle de los frutos y hojas de un acebo, pie femenino

También conocido en algunos lugares con el nombre popular de agrifolio, el acebo es un arbusto o como mucho un pequeño árbol de unos 6 ó 7 metros de altura, de porte siempre verde, con tronco recto, porte piramidal, que se ramifica desde la base y que puede llegar a vivir 500 años. Su corteza es lisa durante toda su vida. Al principio, es de un color verdoso y a partir del segundo o tercer año va tomando un tono gris oscuro definitivo. Sus hojas son alternas, muy rígidas, totalmente lampiñas y relucientes, con forma ovalada y, como cualidad más característica, con un borde fuertemente espinoso en los ejemplares jóvenes y en las ramas más bajas en los adultos, careciendo de espinas las hojas de las ramas superiores, y en los ejemplares adultos de modo que cuando el árbol está ya desarrollado estos dientes -que actúan como defensa natural de la planta ante herbívoros- tienden a desaparecer. Las hojas duran unos cinco años, siendo continua renovadas, por lo que el árbol aparece siempre verde.

El acebo es una planta dioica, lo que significa que pies masculinos y femeninos, siendo necesarios para la formación del fruto la presencia de unos y otros en las proximidades. En los ejemplares masculinos, las flores aparecen en grupos axilares de color amarillento. En los femeninos, aisladas o en grupos de tres y son pequeñas y de color blanco o levemente rosado, y se componen de cuatro pétalos y cuatro sépalos parcialmente fusionados en la base. Los ejemplares femeninos producen un fruto carnoso que contiene en su interior 4 ó 5 semillas (es una baya), de un color rojo brillante o amarillo vivo, que madura muy tarde, hacia octubre o noviembre, alcanzando su plenitud en diciembre-enero, por lo que es muy utilizado como adorno navideño. El fruto es consistente y que permanece durante mucho tiempo en el árbol, a menudo durante todo el invierno, siendo un alimento muy codiciado por los pájaros, particularmente aves frugívoras (las que comen frutos) como los zorzales y mirlos, con la peculiaridad de que no germinan hasta el segundo año, en caso de ser ingerida por algún ave como el mirlo.

ATENCIÓN: Los frutos del acebo son venenosos y muy tóxicos, de modo que se estima que el consumo accidental de algunas de sus bayas puede provocar la muerte de un niño o la de un adulto la ingesta de 20 a 30 bayas. Por lo que deberemos abstenernos de plantarlo en lugares frecuentados por niños que puedan consumir la planta accidentalmente, ya que por su aspecto puede confundirse con otros frutos silvestres comestibles como el majuelo.

El acebo tiene desde antiguo un gran uso en jardinería por su especial belleza en las hojas y frutos, además de ser un excelente seto ya que tolera bien la poda, por lo que existen gran cantidad de variedades o especies «cultivares» con caprichosas formas y colores particularmente en sus hojas. Su uso tradicional y popular como adorno navideño, le ha acarreado no pocos daños a la especie, hasta el punto de estar en peligro de extinción en algunas zonas. Hoy es especie protegida en amplias zonas de varios países europeos, también España de modo general y en particular en Andalucía, donde es una especie silvestre protegida, rara y poco frecuente en sus hábitats naturales. El acebo tiene una madera de color blanco o grisáceo, de textura fina y uniforme, carece de dibujos o vetas y es muy dura, pesada y compacta siendo muy estimada en ebanistería, marquetería y tornería. Non flota en el agua. Toma muy bien los tintes, por lo que se hacen perfectas imitaciones del ébano. Un uso tradicional de la madera de acebo ha sido para fabricar baquetas de fusiles y mangos de herramientas agrícolas. Por la aludida toxicidad de esta planta, vamos a abstenernos de hacer referencia a sus usos en medicina popular, donde se ha utilizado sus hojas, frutos y corteza.

 

De nuevo Proyecto Sierra de Baza nos mantiene informados de temas importantes. Las fichas de biodiversidad animal y vegetal acutalizadas cada mes en la web son muy buenas y cargadas de datos curiosos y útiles. Echadles un vistazo, iremos colgando más aquí mismo. Y recordad que cualquier ayuda y colaboración es bienvenida, apoyar esta causa es de vital importancia para conservar la salud de este espectacular espacio protegido. Un saludo!

Paisajes del Agua: Fuentes y Fiestas

 

Hoy y siempre, las fuentes. Muy buenas! Hoy es miércoles y comenzamos semana reposteando desde la web de nuestro amigo y compañero Antonio Castillo,  Paisajes del Agua. Hoy os traemos algo especial, ¿juntamos agua y fiestas? ¿qué rincón se iba a quedar fuera? !Espero que os guste pasaros por agua para celebrar!

 

FUENTES Y FIESTAS

Texto elaborado por Antonio Castillo,  Luis Sánchez y David Oya

Foto J. Andrada

DESTACADA POST. fuentes y fiestas

Cuando este post vea la luz, muchos de sus lectores estarán de vacaciones de agosto. Para algunos será un reconfortante (y deseado) regreso al campo, al pueblo, aunque solo sea por unos días, mientras que otros buscarán las playas, los viajes… Para los primeros será un revivir de lugares y de costumbres, como son las fuentes, donde jugábamos de niños, y las fiestas que se llevaban a cabo junto a ellas. Este corto artículo es sólo un escueto recuerdo a las fiestas ligadas al agua. Para más detalle, puede consultarse “Aquellas aguas vivas”, en Manantiales de Andalucía. Por cierto, este libro, que se puede descargar completo desde la web de “Conocetusfuentes”, contiene cerca de 60 pequeños capítulos sobre multitud de aspectos relacionados con los manantiales.

Desde la más remota antigüedad, las fuentes tuvieron, aparte de su más evidente papel material, un simbolismo enorme, hoy difícilmente imaginable. Retrocediendo sólo al cristianismo, el papel del agua viva fue trascendental, como lo atestiguan multitud de costumbres, liturgias y fiestas, muchas de ellas auténticos fósiles vivientes, que aún perviven a duras penas por toda  nuestra geografía hispana. La llegada del verano era antaño época añorada para el relajamiento y disfrute. Especialmente si las cosechas habían sido felizmente rematadas, pasadas las interminables incertidumbres meteorológicas inherentes a la agricultura y ganadería. Muchas eran fiestas de agua, y de vino (siempre unidos), en sus orígenes paganas y después cristianizadas, como tantas otras cosas.

Si esas fiestas se mantienen todavía, es en gran parte por el empuje (nostálgico en buena medida) de emigrantes retornados, así como de oleadas de turistas (muchos extranjeros), que buscan y aprecian más ese simbolismo identitario de nuestros pueblos. La relación de ellos sería muy larga, y cometeríamos olvidos imperdonables de hacerla. Que cada uno piense en los que conoce y tiene más cerca, muchos importantes y famosos, y otros pequeños y casi olvidados, perdidos en valles y serranías, pero que por contrapartida suelen conservar mejor las esencias primigenias.

Y de entre las fiestas del agua, merecen destacarse por su universalidad las de la noche de San Juan (24 de junio). Con múltiples variantes y especificidades locales, se celebran en toda Andalucía, igual que en las regiones mediterráneas de la vieja Europa. Fiestas del fuego, pero también del agua, su antagónica. ¡Qué noches aquellas llenas de juegos y pillerías!, recuerdan aún los más ancianos, en las que nadie se libraba del remojón de un calderazo furtivo. Noches en las que las personas acudían a ritos curativos y adivinatorios de las aguas. Aguas que eran también de noviazgos y amores. Aguas que servían asimismo para borrar los malos augurios y purificar la suerte del nuevo año agrícola que se iniciaba en septiembre. Y también eran noches de encantadas y de misterios (en el libro La Sierra del Agua: 80 viejas historias de Cazorla y Segura se dedicó un capítulo a la noche de San Juan en las fuentes de Cazorla).

Pero esa fiesta sanjuanera es sólo una más del largo santoral de celebraciones del año. De verdad, merece la pena acercarse a conocer los pueblos, sus fuentes y sus aguas a través de las fiestas. Son una buena excusa para visitarlos en estos meses de vacaciones estivales. Un aliciente más para querer al agua con su eterna magia, que, de paso, puede darnos suerte, salud y amor.

Hoy y siempre, las fuentes. Espero que hayáis disfrutado de este post y valoréis mejor cuánto importa el agua y las fuentes en nuestras vidas a través de fiestas populares y celebraciones. Empezamos el año, ¿cuántas fiestas ligadas al agua podréis visitar este 2015? A disfrutar, !Felices Reyes y feliz año 2015!

 

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Proyecto Sierra de Baza: La plaga de a procesionaria afecta de nuevo a la Sierra de Baza

Muy buenas!! Empezamos el año de la mejor manera, posteando desde Proyecto Sierra de Baza! E este caso las noticias que nos llegan no son buenas. El Parque Natural está sufriendo una inmensa plaga de procesionarias que amenaza como en 2009-10 con arrasar pinares enteros. Otros espacios naturales como Sierra Nevada y Almijara también sufren este problema. Esperamos que este post de nuestros amigos en Baza os proporciones una visión clara de esta situación. Un abrazo y feliz año 2015!

LA PLAGA DE LA PROCESIONARIA AFECTA DE NUEVO A LA SIERRA DE BAZA

Son en torno a las 10.000 hectáreas las dañadas

Pinos afectados por la procesionaria en el Parque Natural Sierra de Baza. Noviembre-2014

© Proyecto Sierra de Baza

Si en el invierno 2009/2010 se detectó una virulenta plaga de procesionaria en el Parque Natural Sierra de Baza, que afectó a una superficie entre 15.000 y 20.00 has., lo que eras algo sin precedentes históricos, y que se consideraba estaba fundamentalmente propiciado por las altas temperaturas que vivieron ese otoño, en el que se contabilizó una subida de las temperaturas medias superior a los 6º C, lo que puso de manifiesto en la aceleración del ciclo biológico de la oruga, de modo que siendo normal que se produzcan las procesiones de enterramiento a partir de mediados de enero, este año ya se estaban produciendo desde noviembre, lo que es un radical cambio en la fonología de la especie, que se indicaba había sorprendido a todos los técnicos, no solo por su magnitud y virulencia, sino particularmente por la aceleración del ciclo biológico detectado en la oruga defoliadora, que se manifestó con gran voracidad, de modo que estaba comiendo tanto en el día como en la noche, con los resultados apreciados de dejar desfoliadas amplias zonas de pinares del Parque, que presentaban un aspecto desolador, como si sus árboles hubieran sufrido un incendio.

Este año la situación marcha camino de repetirse y son ya en torno a las 10.000 las hectáreas afectadas por esta plaga que es particularmente visible desde el recorrido por la carretera de Caniles a Escúllar, también en las inmediaciones de la aldea de El Tesorero, en la zona silicícola del parque así como en todas la cuenca de los ríos Uclías y Moras, aunque la plaga se extiende y ha llegado a afectar a la zona de pinos oromediterráneos del macizo central, donde se localiza la más significativa población de pinos oromediterráneos autóctonos de este espacio protegido, habiendo podido comprobar cómo la procesionaria está presente en esta zona, de un modo muy significativo y dañino, afectando a un número muy elevado de ejemplares.

La plaga ha llegado a la zona de pino oromediterráneo

Pinos de la zona de pinar oromediterráneo afectados por la procesionaria. Noviembre-2014

El dato nos ha preocupado, no solo por la magnitud que parece está tomando la plaga en la zona, y que se une a otras zonas detectadas en pasados años, con un total de afección en distinto grado entorno a las 10.000 ha. si no particularmente por afectar a los pinos más emblemáticos de este espacio protegido y no ser normal que la plaga de la procesionaria se presente a cotas altitudinales tan altas, lo que se interpreta ha sido favorecido por las altas temperaturas que se han registrado este otoño, en el que prácticamente han estado ausentes las heladas.

Proyecto Sierra de Baza ha tenido conocimiento de cómo esta dañina plaga de procesionaria ha llegado, incluso, a afectar a los operarios que trabajan en labores silvícolas en este Parque Natural, habiendo precisado asistencia médica algunos de ellos, lo que denota la gravedad de la situación, por lo que esperamos y deseamos que se afronten esta situación sin demora, antes de que pueda ser tarde, ya que en la última gran plaga (la del invierno 2009/2010) cuando se quiso actuar ya fue tarde y las orugas estaban enterradas bajo tierra en la fase de metamorfosis que pasa enterrada la crisálida, con lo que posiblemente estemos ante un resurgir de esta plaga, ya que la crisálida puede permanecer enterrada, en diapausa, a la espera de unas condiciones óptimas, como las que ahora se han producido, durante años.

La ecología de la procesionaria del pino

Orugas de procesionaria en su característica marcha en procesión, de dónde toma el nombre popular

La procesionaria del pino produce importantes daños en las coníferas, especialmente en los pinos, aunque también ataca a cedros y abetos. Debe su nombre popular de «procesionaria» a que la oruga defoliadora que ocasiona esta plaga, perteneciente a la especie Thaumetopoea pityocampa, y que es la fase de oruga de una mariposa nocturna o polilla, que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión, un lepidóptero típicamente mediterráneo, y en algunas zonas de Alemania, Suiza, Hungría y Bulgaria. En España puede localizarse por toda la Península y en Baleares. Las orugas nacen entre mediados de septiembre y mediados de octubre, a los 30 ó 40 días de la puesta por la mariposa. Construyendo las orugas unos llamativos nidos o bolsones de seda que les sirven de refugio para pasar los fríos del otoño e invierno, en los que se refugian agrupadas de forma social.

Cuando llega la primavera, o finalizando el invierno (desde febrero a primeros de abril), las orugas descienden en fila al suelo, de ahí el nombre de procesionaria; se entierra, entre 15-25 cm. de profundidad y crisálida dentro de un capullo, momento en que puede soportar temperaturas muy bajas, para surgir en verano las mariposas, aunque pueden entrar en diapausa y permanecer latentes varios años, a la espera de unas condiciones favorables, tras lo que aparecerán ya transformadas en mariposas (una polilla) la que se apareará dando comienzo a un nuevo ciclo, con la puesta de huevos en bolsas protegidas en su planta nutricia (las acículas de los pinos).

El PLAN RECTOR DE USO Y GESTIÓN DEL PARQUE NATURAL SIERRA DE BAZA, destaca en su apartado 3.1.7, relativo a  los criterios de gestión para la conservación de los recursos naturales y culturales, como “Se emplearán preferentemente técnicas de control integrado y lucha biológica contra las distintas plagas forestales”. 

Los depredadores más efectivos de la procesionaria del pino son los carboneros y los herrerillos, dos aves insectívoras especialmente voraces con estas orugas. Aves insectívoras como los carboneros, herrerillos, el zorzal charlo, mirlos y abubillas, son grandes consumidoras de esta oruga. Por lo que una medida muy eficaz para mantener controlada esta plaga es favorecer la presencia de estas aves insectívoras. Las orugas de la procesionaria del pino también son atacadas por hormigas, cigarras, avispas y diversos parásitos (algunos dípteros e himenópteros). Lo que pone en evidencia que cuando se dispara esta plaga es porque se ha roto el equilibrio natural.

Algunas actuaciones que pueden llevarse a cabo de forma individual sobre esta plaga son las eliminar los bolsones de procesionaria manualmente, teniendo especial cuidado de no cortar los que están en las guías terminales, ya que pueden dañarse éstas y sería peor el remedio que la enfermedad. Posteriormente los nidos se queman o se trituran pasando el pie sobre ellos varias veces. Otros medios efectivos son los de romper los bolsones, en el caso de que la altura del arbolado no permita cortarlos, los bolsones pueden romperse con una rama o palo, para que las orugas mueran con el frío del invierno al carecer de la protección. Esto es mejor hacerlo por la tarde, para que no les dé tiempo a las orugas a rehacer el bolsón, de modo que morirán de frío por la noche.

De nuevo Proyecto Sierra de Baza nos mantiene informados de temas importantes. La procesionaria causa enormes desastres entre los pinares causando drásticos efectos sobre el resto del ecosistema. Además, los efectos sobre animales y personas no son menos nocivos causando graves irritaciones e incluso daños en órganos y apéndices. Cualquier ayuda y colaboración es bienvenida, apoyar esta causa es de vital importancia para conservar la salud de este espectacular espacio protegido. Un saludo!